Mié. Nov 20th, 2019

Cuestiones sobre los errores morales graves, II

Comprendo que quizás estos temas, no se traten, por lo general en los artículos periodísticos, menos en los literarios, pero creo que estos artículos tienen un rasgo esencial literario y ensayístico y filosófico, tratando de indagar en temas de la realidad cotidiana y en temas de cuestiones conceptuales, de y desde todos los puntos de vista. Creo que pueden ser más o menos aceptados, pero no es la razón, ni la vanidad del escribiente, ni gustar a nadie, sino que un supuesto interlocutor o interlocutora, le sirvan como preguntas o datos para reflexionar. El artículo no se termina con estas mil palabras, sino que usted añada comentarios, abajo puede hacerlo, siempre con respeto y tolerancia… Hoy, esta posibilidad no lo permite el nuevo periodismo, es decir, el digital.

– ¿Lo primero que hay que plantear y replantear es si los seres humanos creen que existe la moralidad, si existen por tanto después, aciertos morales o desaciertos morales, o verdades morales y éticas, o errores morales, o, y si existen errores morales graves o aciertos morales…?

¿Y si existen estos aciertos morales, y si existen estos errores morales, y si existen errores morales graves, éstos tienen consecuencias en las vidas personales e individuales, o en las vidas colectivas o en grupo, o en las sociedades, o en la cultura…?

– Hemos llegado a un estado mental y cultural en Europa, que muchos individuos y colectivos, creen que la moralidad correcta no existe, o la moralidad correcta es la que defiende solo la libertad y la autonomía del individuo, siguiendo a lo sumo parámetros limítrofes de los sistemas jurídicos positivos, y quizás, cuatro normas éticas o morales, diríamos de una clara evidencia intuitiva.

Por consecuencia, aunque lo anterior se pueda admitir con muchos matices, sin negar la libertad y responsabilidad y autonomía del individuo, sin negar tampoco el marco jurídico sociomoral y socioético debemos plantearnos que la ética y la moral, es un saber teórico y práctico, y que tiene sus métodos y sus límites y sus contenidos. O dicho de otra manera, no todas las normas éticas y morales que aceptamos son igualmente buenas y verdaderas, buenas desde el sentido de cada especificidad, y buenas des de la moralidad.

Por lo general, casi todos los individuos o colectivos, están propensos a caer en un error moral o en otro, pero nos damos cuenta, de los presuntos errores de los demás, y no somos conscientes de los errores propios. Y es aquí dónde estriba uno de los grandes males, no somos conscientes que quizás nos encaminemos a caer en un error moral grave, y cómo no teorizamos una conducta, un hecho o acto, como negativo y malo, desde varios puntos de vista, pero también desde el ético y moral, nos vamos encaminando ese acto repetitivo, ya no es solo un acto, o un acto que de vez en cuando se realiza, sino que es un hábito o costumbre negativo, es un vicio o una desvirtud. Pero nosotros, y quizás, los de alrededor, no somos conscientes, de que ese acto o ese conjunto de actos, es un habito negativo, en lo moral, y casi siempre en otros ámbitos de la realidad, por ejemplo, psicológico o económico o cultural, etc., y también es un hábito negativo, en la práctica.

– De lo anterior surgen multitud de factores y variables, prácticas y materializaciones. O dicho de otro modo, si no sabemos lo que es el mal moral, sus clases o tipos, pues es más fácil que cada uno, atándose a la bandera de la propia libertad y autonomía, que nadie lo niega esos principios, caiga primero teóricamente en algún error moral; segundo, en la práctica en algún error moral. Ciertamente, muchas veces, es al revés, se cae en una pasión-deseo-circunstancia-acto negativo, sin haberlo pensado suficiente, por costumbre, ambiente, etc., y después, se analiza si es un acto moral correcto o no lo es.

Por ejemplo, la lujuria, es el hábito o actos desordenados de la propia sexualidad o de la sexualidad. Hoy que el mundo en general, ha caído en una especie de pansexualismo, que todo es sexualidad, y que los límites de ésta se han amplificado como quizás, jamás se ha visto en la historia, ni siquiera en tiempos de Grecia y Roma, que tantas veces, se utiliza como ejemplo.

Nadie niega la necesidad y el valor de una sexualidad correcta, adecuada, verdadera, humana, etc., según la situación del individuo, y su estado de vida, edad, etc. Pero no podemos obviar y olvidar, sin entrar en temas concretos dentro de la sexualidad, que quizás nuestra civilización haya caído en la lujuria. Ciertamente, no todos los individuos, ni todos los colectivos, pero si en gran parte de los individuos y de colectivos, si no en todos sus periodos de la existencia, si en algunos, si no en todos los temas o variedades de la aplicación de la sexualidad, pero si en algunos.

Si Freud levántase la cabeza, al que tantos indican que es el padre de la liberación sexual, creo que Freud criticaría muchas teorizaciones y prácticas sexuales de hoy, unas por su materialización o contenido, otras por su exageración o su cantidad, unas por su calidad, y otras por su cantidad.

La sociedad y los individuo, siempre dentro del marco legal positivo vigente, siempre dentro del marco de los Derechos Humanos, siempre con sumo respeto a todo individuo, siempre sin caer en persecuciones de ningún tipo, siempre según todos esos parámetros de respeto y tolerancia, siempre debe plantearse el problema de la lujuria, si existen muchos ámbitos y concepciones que son claramente un error moral, que durante siglos, se denominó error moral grave o capital o pecado capital, que es la lujuria. Por no poner otros, como la ira-cólera, la vanidad-vanagloria, soberbia, orgullo, avaricia, envidia, gula…

¿Vivimos tiempos difíciles en esto, uno se pregunta, si de alguna manera, los poderes fácticos y reales, y no solo la evolución de la sociedad, han llegado a la conclusión, que es más fácil gestionar a los individuos y los diversos colectivos y grupos, y a la misma sociedad, si estos, cada uno cae en un error moral grave, y de ese modo, se pasa la vida enredado en esa red, y por tanto, si se ocupa de ello, no puede tener tiempo, ni energías para ocuparse de otras realidades…?

¿Y por eso, conviene, o les conviene a determinadas ideologías y grupos de poder, que en nombre de la tolerancia y la libertad y la propia autonomía, determinados individuos caigan en la lujuria, otros en la gula-alcohol, aquellos en la ira-cólera, los de más allá en la envidia, etc., y por tanto, todos tengan una razón, personal y subjetiva, para ponerse en funcionamiento cada día, es decir, siga sus derroteros, para pagarse diríamos, lo que antes se llamaba vicios, ahora, ni siquiera podemos decir, hábitos negativos, desvirtudes, valores no morales…?

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (31 mayo 2018-o5 febrero 2019 cr).

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