mié. Jul 24th, 2019

Cuatro periodistas del régimen advierten que Podemos también está captando votos de PP, PSOE y UPyD

Cuatro periodistas críticos del régimen han advertido al Gobierno que Podemos, la formación que lidera Pablo Iglesias, puede derribar al PP dentro de 11 meses, cuando se celebren las “megaelecciones” que Mariano Rajoy piensa concentrar: municipales, autonómicas, Congreso y Senado. La sorpresa procede del contacto con la calle que poseen estos periodistas y de los análisis demoscópicos: el 40% de los votantes de Podemos procede de PSOE, PP y UPyD. Y es que, lejos de ser desarrapados, los hay profesionales y desempleados a partes iguales y su nivel intelectual, académico y económico está ligeramente por encima de la media. Pero el PP sigue encerrado en su “burbuja”: para ellos, los votantes de Podemos son “frikis”, en palabras de Pedro Arriola, sociólogo de cabecera de Rajoy y Aznar.

S. McCoy, pseudónimo de Alberto Artero, uno de los “popes” de “El Confidencial.com” y periodista de convicciones liberales, lo advierte en su columna: “Es hora de despertarse. De quitarse la pereza que tenemos encima y rebelarnos ante un Gobierno que nos toma por idiotas (Valor Añadido, “¡Rebélese!, 13 razones para decir ‘no’ al impuesto sobre los depósitos”, 07-07-2014). Una despectiva consideración que, por otra parte, empieza a enraizarse preocupantemente en la tradición democrática española. “Todo para el gobernante pero sin el pueblo”, curiosa interpretación del despotismo ilustrado francés. Nuestros votos no hacen sino perpetuar tan particular régimen… en nuestro perjuicio. Así nos va. O nos ha ido hasta ahora si nos atenemos al cambio que se atisba en el panorama político tras las últimas elecciones europeas (V.A., “PODEMOS capitaliza las ganas colectivas de vomitar”, 28-05-2014)”.

No ha sido el único aviso: “Esta misma semana, el ministro (Montoro) reunió en su despacho a un grupo de periodistas para venderles las bondades de su reforma fiscal, y tan confiado andaba explicando el proyecto, tan contento de haberse conocido, que no intuyó la agria ruptura que un conocido periodista, con su característica voz ronca, estaba a punto de protagonizar negando la mayor y asegurando que el PP había empobrecido a una clase media que no estaba dispuesta a volver a votarles “por esta mierda de reforma fiscal que habéis hecho”. Ya metido en harina, el valiente acusó al Gobierno de no saber lo que está ocurriendo en la calle y de no haberse enterado, por ejemplo, de que Podemos es ya la segunda fuerza política de la Comunidad de Madrid en intención de voto, por delante del PSOE: “No os estáis dando cuenta de que esto se va a la mierda si no cambiáis de registro”. A Montoro se le quebró la sonrisa, y en el ambiente gélido del saloncito de Alcalá 9 apenas pudo balbucear un “bueno, bueno, no hay que ser tan drásticos, las cosas no son ni blanco ni negro…”.

La noticia del desencuentro la daba el también liberal y periodista económico Jesús Cacho, para quien “la aparición de Podemos con la fuerza de un tornado en el escenario político español, es consecuencia directa de la incapacidad de los partidos mayoritarios del régimen para dar respuesta a las demandas de una población que no solo reclama bienestar económico, sino una democracia de calidad decidida a perseguir la corrupción a sangre y fuego, una sociedad harta de la corrupción que padecemos. En realidad, Podemos solo puede explicarse como una consecuencia de la corrupción moral que atenaza al régimen de la Transición”.
A todos ellos se le ha unido Graciano Palomo, periodista conservador a quien José María Aznar acaba de extraer 20.000 euros por la vía judicial por usar la palabra “contrapartida” en un comentario sobre los elocuentes correos del banquero Blesa: “yo no tengo los casoplones que él tiene en Gualdamina, rodeado de megarricos y guardaspaldas que pagamos todos los contribuyentes, que le debería dar vergüenza. Un tipo que llegó sin un duro al poder político. ¿Puede sorprender acaso el ascenso de “Podemos” y los indignados? Este nos sigue costando un riñón a los españoles y sólo recibimos de él odio, rencor, prepotencia barata… Siempre fue un gran inútil político; acomplejado y tal. Nos engañó durante un tiempo pero no mucho cuando vimos lo que hacía con sus amigos a los que enriqueció hasta el paroxismo. Eso sí, utiliza el poder como un dictadorzuelo…¡camisa vieja falangista!”.

¿Hay precedentes en otros ex presidentes de demandas a periodistas?, se pregunta Graciano Palomo. Y responde: “Ninguno. Y ninguno estuvo rodeado políticamente de tanto detritus. Ha puesto tantas y a tantos que ha conseguido hacer un buen negocio, como si le faltara el dinero de Endesa, Murdoch, los fondos de inversión, etc…¡Una vergüenza! Lo de la libertad de prensa siempre le cayó muy largo pese a ser nieto e hijo de periodistas, claro de aquellos periodistas del poder franquista. ¡Quizá eso lo explique todo! Básicamente, sí se conoce una carta que un político –mal que le pese- remitió a otra política cuando empezaron a moverle la silla a la principal escopeta de Jaén”.

“¿Y por qué no sale todo ese detritus a la luz de una puta vez?” le pregunta Palomo a “un alto cargo que lo fue durante los muchos y largos años que el amigo y protegido de Aznar estuvo al frente de la que fue la cuarta entidad financiera y de ahorro de España”. Fácil respuesta: “¡Pregúntele usted a Goirigolzarri o al juez Andreu! Ellos deberían estar en el secreto de todo lo ocurrido”. Añade: “también Rodrigo Rato, claro, aunque estuvo unos meses por allí”. Y concluye: “Mire usted, el PP llegó al poder con el apoyo de esos pobres ancianos esquilmados en sus ahorros pero quien realmente se aprovechó de ese poder lo sabe ya todo el mundo. ¿Todo el mundo? Ninguno de ellos está en la cárcel. ¿Se extrañan, por tanto, de que Podemos dentro de poco PUEDA más? Lo que me sorprende es que no salga todo el detritus a la luz de una vez por todas. ¿Qué tienen que esconder?”

Para el periodista Francesco Manetto, que escribe en “El País”, uno de los medios más críticos con Pablo Iglesias, estos virajes tienen una explicación: “El voto de Podemos tiene dos constantes: no es mayoritariamente joven, aunque la iniciativa de Pablo Iglesias tiene mucho éxito entre los jóvenes. Y, de alguna manera, se ha alimentado de la estela del 15-M. Fátima Castro Fernández, de 48 años, reúne algunas de estas características. Secretaria de dos Ayuntamientos en Castilla y León, apoyó a Podemos porque, dice, ha descubierto “el método que conecta a los ciudadanos con la política a través de la democracia participativa”. “He votado al PSOE, pero también al PP, y creo que los socialistas no deberían pararse en el debate sobre primarias, sino ir más allá”, señala. Cree que las elecciones europeas no han reflejado “solo un voto de castigo, sino también de ilusión, y eso es lo que más asusta a los grandes partidos”.

José Carlos Rodríguez, desde el diario conservador “La Gaceta”, también se hace la misma pregunta: “¿Qué otras fuentes tenemos para acercarnos al perfil del votante de Podemos? Contamos principalmente con dos: el CIS y la encuesta de eldiario.es. Los datos del CIS muestran que el voto a Podemos procede, en un 29,9%, del PSOE y un 26,1% de IU, partiendo del sentido de voto en las elecciones generales de 2011. Un 5,2% procede de PP, otro tanto de UPyD, y el 15,6 de otras formaciones o del voto en blanco. La mitad mantiene que votará a Podemos en unas elecciones generales, y uno de cada cuatro dice que lo hará por Izquierda Unida. Y por lo que se refiere a su índice de rechazo, la práctica totalidad dice que jamás votaría al PP, y el 43% dice que nunca votaría al PSOE, lo cual es congruente con el discurso de Podemos de rechazar el bipartidismo”.
Celia Villalobos y Pedro Arriola: su fortuna aumenta al tiempo que decrecen los votos del PP

Estos son los datos científicos, pero el PP se agarra a la brujería y a los curanderos: “El pasado martes, Pedro Arriola, principal asesor de Mariano Rajoy, llamó “frikis” a quienes respaldaron a esta formación, a la que vinculó especialmente al voto joven y a quienes acudían a las urnas por primera vez. Se trata de una percepción cierta solo en parte, según la encuesta. La mayoría relativa (el 45%) de los votantes tiene entre 35 y 54 años, mientras que los menores de 35 representan un 34%. Predomina, además, el voto masculino sobre el femenino, con 12 puntos de diferencia”, concluye José Carlos Rodríguez.
Pablo Iglesias

Alrededor de la mitad de esos 1,2 millones de electores que apoyaron a Iglesias tienen un trabajo, en línea con la media de las otras formaciones. El 21% cuenta con estudios universitarios superiores, un 14% de grado medio y ninguno de los encuestados tiene formación inferior al segundo grado escolar (Bachillerato o Formación Profesional). Estos dos últimos datos echan por tierra otro de los lugares comunes sobre la llamada base social de Podemos. Es decir, la encuesta refleja que —comparativamente con otros partidos y en términos estadísticos— no se trata de un conjunto de electores con una mayoría de personas en una situación precaria en el ámbito laboral o de marginalidad social.

 

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