lun. Ago 26th, 2019

Consultas externas de La Gomera: ¿una situación tercermundista?

Hospital de La Gomera. Fachada principa, DA

Hospital de La Gomera. Fachada principa, DA

No es de recibo que un paciente de la Gomera será derivado, por ejemplo, al traumatólogo para clasificar una dolencia determinada y la consulta más temprana tenga fecha para dentro de cuatro meses.

No es de recibo que determinados profesionales que realizan estas consultas y que proviene de otros hospitales más grandes, caso de la residencia La Candelaria, ahora no quieran venir a pesar de abonársele a ellos los gastos de desplazamientos, estancia así como dietas.

Sería menos de recibo que tras una larga espera de cuatro meses vaya Vd. a la citada consulta esperando la ansiada respuesta del especialista y este le indique que “debe hacerse una prueba para obtener un buen diagnóstico” le “doy el papelito para que le den cita” y acto seguido le indique que una vez realizada la prueba “vuelva a coger número y me vuelve a ver a esta consulta”, y tu sales pensando que “si ha tardado cuatro meses en atenderme por primera vez, ahora debo hacerme una prueba y después pedir otra vez cita” ¿para qué año ve va a atender a mi este señor?.

Esta es una situación que ocurre a menudo y no se ve una respuesta clara por los responsables del centro y tampoco se ve una respuesta por los responsables políticos.

Esto nos recuerda un relato de Mariano José de Larra:

…../…. Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido: encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos.

Pasaron tres días; fuimos.

-Vuelva usted mañana -nos respondió la criada-, porque el señor no se ha levantado todavía.

-Vuelva usted mañana -nos dijo al siguiente día-, porque el amo acaba de salir.

-Vuelva usted mañana -nos respondió al otro-, porque el amo está durmiendo la siesta.

-Vuelva usted mañana -nos respondió el lunes siguiente-, porque hoy ha ido a los toros.

-¿Qué día, a qué hora se ve a un español? Vímosle por fin, y «Vuelva usted mañana -nos dijo-, porque se me ha olvidado. Vuelva usted mañana, porque no está en limpio».

A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido una noticia del apellido Díez, y él había entendido Díaz, y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas, nada dije a mi amigo, desesperado ya de dar jamás con sus abuelos.

 

 

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