27/10/2020

Bulos, hostigamiento y discurso del odio: el comportamiento de la ultraderecha española durante la pandemia

  • El partido de extrema derecha Vox y cientos de miles de usuarios afines en las redes sociales han desplegado una intensa campaña de noticias falsas y ataques al Gobierno, que podría ser constitutiva de delitos graves.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), formación que ocupa de manera mayoritaria el Gobierno de España, decidió el pasado jueves denunciar al partido ultraderechista Vox ante la Fiscalía General del Estado, por lo que los socialistas consideran una «manifiesta y reiterada incitación al odio«, en el contexto de la intensa campaña que el partido de Santiago Abascal lleva a cabo en las redes sociales contra la gestión del Ejecutivo frente al Coronavirus.

Este hecho transluce el altísimo nivel de crispación que sufre España, en paralelo a una pandemia que ya ha provocado más de 20.000 muertes y mantiene confinada a la población desde hace varias semanas.

La intoxicación informativa asociada a la propagación del covid-19 ha sido un fenómeno global y progresivo. Durante la primera fase predominaron los bulos sobre posibles tratamientos para la enfermedad, inmediatamente seguidos de teorías conspiranoicas sobre el origen de la pandemia. En España, el fenómeno de la desinformación ha adquirido además una dimensión particular hasta convertirse en un arma de confrontación política.

La tensión y el cruce de reproches subidos de tono entre partidos no es ninguna anomalía en un país tan ideológicamente polarizado como España, pero la virulencia con que la extrema derecha aprovecha el amargo trance de la pandemia global para atacar al Gobierno está alcanzando un grado que, según el partido socialista, podría sobrepasar los límites de la legalidad. Y es que, según el artículo 510 del Código Penal, los delitos de incitación al odio pueden llegar a acarrear hasta cuatro años de prisión.

Los tuits en el perfil de Vox

Lo que el PSOE denuncia ante la Fiscalía es difusión constante de bulos y otros elementos de desinformación en redes sociales, impulsados desde la cuenta de Vox entre enero y en abril, con los que, según el partido de Gobierno, la extrema derecha pretende «crear una sensación en la ciudadanía de inseguridad, miedo y desconfianza, alterando para ello la ya afectada tranquilidad de los ciudadanos».

Más en concreto, la denuncia se centra en una serie de mensajes que la formación de Santiago Abascal vertió en Twitter los días 18 de enero y 2, 6 y 7 de abril que, según el PSOE, podrían ser constitutivos de los delitos de injurias y calumnias.

En uno de estos tuits, Vox no duda en acusar al Ejecutivo de ocultar información, adjuntando un video que muestra numerosos féretros agrupados en el parking de un cementerio, y presentándolas como «imágenes que el Gobierno quiere ocultar y las televisiones gubernamentales no emiten». En realidad, estas gráficas, correspondientes al cementerio de Collserola (el gran cementerio metropolitano de la ciudad de Barcelona), no develaban ningún secreto: los servicios informativos de la televisión pública española informaron oportunamente de ello antes incluso de la publicación de este polémico trino (que no ha sido retirado por sus autores).

Pocos días más tarde, Vox dio otra vuelta de tuerca en su actividad ‘intoxicación’: la formación de extrema derecha publicó en su cuenta de Twitter una controvertida imagen de la céntrica calle Gran Vía, de Madrid, manipulada para que apareciese llena de ataúdes.

Para elaborar este montaje se empleó como base la imagen de un fotógrafo español, Ignacio Pereira, sin su consentimiento ni conocimiento. Al percatarse, Pereira exigió la retirada de la foto a través de su cuenta de Twitter.

¿Mas allá de Vox?: Más bulos, cuentas automatizadas y hostigamiento al Gobierno

Los tuits denunciados por el PSOE son solo una pequeña muestra de la avalancha de mensajes y bulos que circulan en las redes sociales denunciando supuestas negligencias del Ejecutivo al frente de la crisis sanitaria.

Uno de los primeros, mostrado ya por Unidas Podemos (partido que también forma parte de la coalición que gobierna España) consistió en un tuit con fotografías de féretros dispuestos en un almacén, junto al emblema del PSOE, un dibujo de un virus y el mensaje: «La foto por la que están investigando a decenas de policías y sanitarios».

Tal como denunciaron desde Unidas Podemos, las imágenes pretendían «dar a entender que las decenas de ataúdes contienen muertos ocasionados en España por el covid-19, y que esta realidad se pretende esconder por el principal partido del Gobierno». La grabación, en realidad, corresponde a los fallecidos en el naufragio de un barco de inmigrantes cerca de la isla de Lampedusa, en octubre de 2013. A pesar de ello, algunos usuarios todavía siguen compartiendo la foto y acusando al Ejecutivo de Pedro Sánchez de ocultación.

Otro destacado ciberbulo, distribuido principalmente a través de WhatsApp, consistió en un vídeo en el que se aprecian bolsas con cadáveres, supuestamente amontonados en el hospital Ramón y Cajal, de Madrid. El texto que acompaña la imagen es el siguiente: «¿Quieres ver la realidad que te oculta el Gobierno? Pues es esta. Grabado hoy con cámara en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. NO SON 1000 MUERTOS DIARIOS. SON MUCHOS MÁS [en mayúsculas en el original]. Tirados por el suelo, en bolsas, como perros».

Las imágenes corresponden en realidad a un hospital de Guayaquil, Ecuador. Aún así, esta falsa acusación también alcanzó cierta difusión por Twitter, sembrando la alarma entre algunos usuarios.

La difusión de este tipo de noticias se apoya en una infraestructura digital especialmente diseñada para maximizar su propagación en tiempos cortos, y convertir, mediante la multiplicación artificial de estos mensajes, determinados temas en tendencias mayoritarias. En este sentido, la Policía Nacional española cifró en más de un millón y medio las cuentas detectadas en redes sociales con perfiles «dirigidos exclusivamente a manipular» información sobre la pandemia.

Muchas de esas cuentas son de creación muy reciente –no existiendo rastro de ellas antes del mes de marzo– o son perfiles que «resucitan» con fuerza para esta nueva ‘misión’, tras varios años de inactividad total; una gran parte de ellas utilizan imágenes de modelos publicitarios como foto de perfil y proclaman su afinidad a Vox. Su contribución al mecanismo de desinformación es clave, y consiste en retuitear automáticamente los contenidos impulsados desde la formación de extrema derecha y sus medios afines, o en emitir tuits para inflar artificialmente diversos ‘hashtags’ que agrupan diferentes bulos y otros mensajes agresivos contra la gestión del Gobierno.

La revisión estadística de muchos de estos perfiles, así como de su historial de creación y de su comportamiento en la red (a menudo presentando una cantidad exagerada de mensajes en determinados períodos de tiempo y una intensa  actividad a altas horas de la madrugada), abren la sospecha de que se trata de cuentas automatizadas o semiautomatizadas, al servicio de una estructura bien organizada y orientada a fines muy concretos.

En este contexto, el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, explicó este domingo en rueda de prensa que su organismo cuenta con la ayuda de de especialistas que trabajan «en dos direcciones». Por una parte, para «evitar el estrés social que produce toda esta serie de bulos»; y por otra, para «minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno«. Esta última afirmación ha generado una considerable polémica, y ha provocado la indignación entre los detractores del Ejecutivo de Sánchez, al que acusan ahora de querer imponer una censura a través del control de este tipo de actividad cibernética.

El propio Santiago Abascal ha anunciado al respecto que su partido presentará este lunes «una denuncia ante Juzgados de instrucción para que se esclarezca, investigue y condene a quien haya dado órdenes para destinar recursos de la Guardia Civil a ‘minimizar’ el clima contrario a la gestión del Gobierno, y a quien las haya cumplido».

El alcance de las acciones legales de Vox pretende ser más amplio, toda vez que planean impulsar también una querella «contra Sánchez y su Gobierno», a los que el líder ultraderechista atribuye «delitos de imprudencia grave con resultado de muerte» y «lesiones por imprudencia grave y delitos contra los derechos de los trabajadores por omisión de las medidas de seguridad».

Vías ‘alternas’ para mensajes masivos

Whatsapp ha sido también un territorio digital especialmente abonado para la proliferación y propagación de bulos de la más diversa índole, pero en especial de aquéllos que pretenden menoscabar la confianza en la gestión del Gobierno, o directamente atribuirle negligencias.

Para limitar la difusión exagerada de este tipo de contenidos tóxicos, desde el pasado 7 de abril, la aplicación de mensajería instantánea solo permite compartir una vez ciertos mensajes, aquellos que considera «altamente reenviados».

Con esta medida, la plataforma solo persigue ralentizar la difusión de los mensajes masivos, entre los que se encuentran bulos de todo tipo, sin atender necesariamente a su contenido.

No obstante, Vox no ha perdido la oportunidad de acusar a WhatsApp de tratar de imponer otra censura, y ha instado a sus seguidores a utilizar la aplicación de Telegram y conectarse a su canal oficial.

«En Telegram podrás reenviar los mensajes a tus amigos igual que lo hacías en WhatsApp antes de que aplicaran la censura», dicen desde Vox, cuya estrategia de comunicación se apoya en gran medida en la viralización de este tipo de contenidos, con los que aseguran «destapar las mentiras» de sus adversarios políticos.

David Romero

 

 

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