Ayuso y la pasión de dominar

Germán Gorraiz López, Analista

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El psiquiatra español Enrique González Duro en su libro La paranoia (1991*), afirma que “ los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en individuos que presentan un acusado narcisismo y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose consecuentemente dotados de una baja autoestima. Esto provoca que se dispare en los mismos el mecanismo natural de Proyección, en virtud del cual tendemos a atribuir a otros aquellos impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables en nosotros mismos”.

La personalidad de Díaz Ayuso encajaría plenamente en la descripción medica del trastorno conocido como psicosis paranoica pues su pensamiento es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y aunque esté aquejado de dicho trastorno delirante sería bastante funcional y no tiende a mostrar un comportamiento extraño excepto como resultado directo de la idea delirante.

La paranoia de Ayuso se habría agravado al verse afectado por el llamado “sindrome de hydris” citado por el médico y político inglés David Owen en su obra “The Hybris Syndrome: Busch, Blair ant the Intoxication of Power”, término que procede de la palabra griega “hybris” y que significa desmesura. Así, Díaz Ayuso desde su atalaya de la Puerta del Sol en Madrid, se habría convertido en el vivo reflejo de la incongruencia trumpiana que consigue desarbolar cualquier estrategia opositora que sea mínimamente racional. Como en el caso de Trump, sus controvertidas decisiones y manifestaciones nos permiten aventurar que nos encontramos ante un caso típico de paranoia megalómana, “entendido como delirio de grandeza que provoca que el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión” (ser la némesis de Pedro Sánchez ).

Otro rasgo de la personalidad de Ayuso sería el histrionismo que le impele a llamar la atención pública y ser temerario en sus afirmaciones sin importarle la opinión de los demás debido a su evidente falta de moralidad así como la tentación de perjudicar la vida de los demás (léase los menús infantiles de Telepizza). La personalidad de Ayuso explicaría su frivolización de la tercera ola de la pandemia en Madrid y la consecuente falta de adopción de medidas profilácticas para evitarlo como mantener la apertura perimetral de la Comunidad o convertir a la capital en madrileña en la metrópolis del ocio europeo, quedando la sanidad pública madrileña inerme ante la previsible llegada de una cuarta ola que no impedirá que Ayuso siga apostando por la economía en detrimento de la salud, lo que confirmaría el aforismo de Voltaire:“La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano”.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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