mié. Jun 19th, 2019

Artículo surrealista, IV

En el cerro del existir, del propio existir, del existir colectivo, de grupos o de humanidad entera, o de especie. Existen multitud de posibles proyectos existenciales. Encontrar, según el tiempo y época y cultura y sociedad, encontrar el que nos ofrezca vivir y sobrevivir, y además, con y en mayor grado de verdad-bondad-belleza-racionalidad-prudencia. Ese es el gran reto. Ofrecer posibilidades con palabras-imágenes-conceptos, un medio modesto comparado con la ópera o el cine. Es fácil y muy difícil. Porque el intento es que el que se acerque a esta agua, vaya más hacia dentro de sí, más hacia fuera de sí. Todos somos actores que somos diversos personajes. La vida que creamos, suponemos con ayuda de la Naturaleza y del Buen Dios, es el gran reto y espejo al que nos enfrentamos. El resto es seguir caminando en el tiempo. Al lado de la orilla del mar, dos personas, hombre y mujer, mirando y mirándose en el laberinto-espejo del agua. Qué lugar ocupa su pasado, qué lugar ocupará su futuro. Cada uno con sus alegrías profundas, con sus penas profundas. E intentar construir otro mundo propio, con los pocos o muchos años que le restan. Un paraguas abierto al lado de la arena. Los estímulos del exterior hacia el interior, del interior hacia el exterior. Corriente alterna, que ocurre cientos y miles de veces, cada día. Incluso en los ambientes rutinarios en que existimos. Cada persona es ilimitada e infinita en su importancia. Y todos intentan cosificarla, centrarla en algo. Que ella se sienta algo, solo algo, algo más que un animal, algo más que un objeto. Eso es lo que en el fondo desean demasiadas personas sobre los demás. Algunos de los demás. Su mente limitada, como la de todo ser humano, quiere poner nombre a todo. Cuándo dentro de unos meses-años-lustros-décadas irá de camino hacia el tanatorio. La gran pregunta, solo existen una decena, es si tenemos alma-espíritu inmortal. Y sobre eso, dan vueltas cientos de otras. Esta tiñe todo el tinglado de lo humano. Un peluche en forma de caballo montado por un oso flota en la piscina de esa casa de enorme riqueza material. Una niña, hija única, la mira embebida, en esa edad, que va dejando de ser niña a ser adolescente, y capta el mundo a trozos, con interpretaciones conceptuales parciales. Le ha caído la gran muralla de la riqueza familiar, pero no sabe cómo entenderse y comprenderse en este mundo. Con la música controlan el mundo. Gran parte del mundo, cientos de millones de personas yendo por las calles con los ruidos del receptor de sonidos. Ahora con un aparato más complejo, una televisión-radio-teléfono-ordenador que denominamos móvil. El instrumento perfecto para saber, si es que quieren, dónde estás en cada momento, con qué o quienes intercambias tu ser y tu estar. Todo se rodea en el firmamento de la galaxia del interior. Caminaos hacia el superorganismo. Cada vez, dejaremos de ser, de ser en nosotros mismos y en una sociedad-cultura, y cada vez, seremos más en un superorganismo, como una especie de enorme termitero. Y las órdenes serán por esos artilugios, ahora todavía muy primitivos, que denominamos móviles. Pero irán creciendo en calidad, y se irán metiendo en nuestras venas y neuronas, ya implantado dentro de casi nada. Esta muriendo una civilización, un concepto de lo humano y de ser humano. Buscamos el silencio de nosotros mismos en nosotros mismos para alcanzar la paz. Existen cientos de ideologías, resumidas en unas docenas, que intentan salvarnos. Pero todas, fueron creadas en el pasado, pocas son capaces de adaptarse al presente. Salvo una excepción, el de la Cruz que se materializó en cultura, ha sido capaz de irse adaptando al tiempo del momento presente, aunque los que están en ese seno, no sean conscientes de ello. Percibimos como adolescentes, si no cambian, su árbol se está retorciendo demasiado. Serán fuente de enormes sufrimientos a ellos mismos y a los cercanos. La incógnita es saber cuánta influencia en cuántos próximos tendrá, puede que unas docenas, puede que millones. El silencio-sinfonía del mundo. Textos fragmentados. Conceptos-imágenes-ideas-razones fragmentadas. Para que así, el receptor, añada a lo medio terminado su final. Así, no se cierren todas sus puertas de sus sentidos, a multitud de posibilidades de lo que se es o lo que se está. Así, intentar abrir más ventanas, con prudencia a la realidad. Porque para que sirve una frase-imagen-concepto si no a la llama-fuego de la verdad-bondad-belleza, que llamamos realidad, cosas de aquí abajo, Realidad del Buen Dios. Sientes haber caminado mucho. Demasiado entre palabras-conceptos-realidades-ideas-imágenes-metáforas-símbolos-posibilidades. El ser humano con un poco de esfuerzo, un poco, para que cumpla los mínimos derechos humanos, consigo mismo, con los demás. Voz interior y voz en off en un escrito de palabras y frases. Escriben como Dickens, con algunos artilugios de Joyce y Kafka y la nueva novela, y creen que han abierto nuevos mundos a la Cultura. ¡Qué somos, somos cada día algo nuevo, pero manteniendo algo viejo, qué son nuestras neuronas-conciencia, que es el gran misterio, o uno de los grandes enigmas de lo que somos! ¡Dicen que en este siglo se descubrirá ese lugar, y cuándo lo sepamos, qué harán los que manejan la sociedad, con ese saber, y con nosotros! Viajarán dentro de unos siglos por la galaxia, pero yo no lo veré, ni usted si respira aire y da sombra en estos momentos que se terminan estas palabras.

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (04 mayo 2019 cr).

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