26/05/2020

¿A qué viene el griterío de las derechas?

Ayer hubo reunión del Consejo de Ministros y Ministras. Y como viene siendo habitual desde que este Gobierno tomó posesión, hace menos de tres meses, y funcionando con un Presupuesto made in PP, conviene no olvidarlo, ha sido otro “Martes Social” por excelencia, adoptando una serie de medidas para ampliar lo que se dio en llamar el “Escudo Social contra el virus”, es decir, evitar a toda costa que los costes humanos, sanitarios, sociales y económicos a causa de la lucha sin cuartel y a lo que cueste contra esta pandemia universal, recaigan en exclusiva sobre los sectores más empobrecidos y vulnerables de nuestra sociedad.

El ”Martes Social” de ayer ha sido fecundo en medidas a favor de colectivos especialmente carenciados como las trabajadoras y cuidadoras domésticas, los autónomos, los inquilinos y arrendatarios de casas y locales, los desempleados sin subsidio alguno, los amenazados de deshaucios o cortes de luz, agua o gas, las pymes.

Y esta es la verdadera causa de la irritación y el desmadre de las derechas, con riesgo de llevar al PP a extremos antipatrióticos y a VOX a propuestas delirantes de “gobierno psoe, pp, vox”… todas con el común denominador de columpiarse en el dolor y el sufrimiento inmensos a causa del virus para desestabilizar -y derrocar si pudieran- al legal y legítimo Gobierno de España.

No es su supuesto dolor por las muertes lo que les mueve a la ira -rayana en el odio- contra el Gobierno, ni la supuesta ineficiencia e improvisación de éste, o la insuficiente capacidad de nuestra red hospitalaria frente al estallido súbito de la pandemia, o el déficit de insumos de todo tipo.

No es nada de eso y ellos lo saben aunque sigan machacando el clavo cínicamente. Saben que las medidas que está adoptando el Gobierno vienen dictadas por el guión trágico y exitoso de China, de Italia, y las aplican todos los gobiernos del mundo con dos dedos de frente, incluyendo ya a imbéciles de alto nivel como Trump, Boris  Johnson o Bolsonaro, que hace dos días se burlaban de dichas medidas con su chulesca estupidez habitual y se aprestan ahora a aplicarlas a todo correr en busca del tiempo perdido y ante la evidencia que la pandemia se cobrará no menos de 200.000 muertos en los USA, por ejemplo. Saben que la OMS y otras instancias internacionales de prestigio han avalado esas medidas y cifrado en varias decenas de miles de vidas humanas las que se han salvado gracias a ellas en España. Saben que las carencias estructurales y circunstanciales de la red hospitalaria es la herencia infame de su acción podadora y privatizadora de nuestra sanidad pública y otros servicios públicos vitales. Saben que el 7 y 8 de Marzo hubo en España 5000 partidos de futbol, miles de misas, un mitin de VOX con miles de asistentes, que el Ortega Smhit ya había vuelto de Milán envenenado y  envenenando, pero tienen que seguir jodiendo contra las  marchas feministas como detonante de la pandemia a las que, por cierto, asistieron algunas dirigentes del PP. Y así.

Es innegable que aquellos polvos de la crisis anterior concibieron los lodos de los altos costes que tendrá la lucha hasta derrotar al virus

Saben que vamos a salir de ésta pero que vamos a salir de modo radicalmente distinto a como se gestionó y se salió de la anterior gran crisis que estalló en el 2008. Entonces ellos, aquí y en todas partes, cargaron los brutales costes del ajuste sobre las clases trabajadoras y populares más vulnerables y cuando se produjo la “recuperación” -la de los que nunca estuvieron en crisis- imponían a éstas, vencidas y desarmadas, un paisaje desolador de precariedad, pobreza, exclusión, desigualdad extrema e inmoral, recortes de derechos, indefensión, como únicas alternativas… Es innegable que aquellos polvos de la crisis anterior concibieron los lodos de los altos costes que tendrá la lucha hasta derrotar al virus.

Este es, a mi modesto entender, el trasfondo estratégico del griterío de las derechas ultras: Les aterra que el protagonismo de la inmensa mayoría social trabajadora en la lucha contra el virus, en los hospitales y demás espacios vitales y en las casas y que el Gobierno progresista ponga a salvo -y mejore, incluso- los derechos y dignidad de esa magnífica mayoría social, prefiguren un rol destacado de ésta en el post-virus, es decir, en el horizonte apasionante de construir una nueva realidad social más justa y equilibrada en España, en la Unión Europea, en todas partes. No obstante, para ello son imprescindibles tres condiciones: 1) Que la Unión Europea no se contagie de hoy para mañana con el virus del egoismo y la insolidaridad, 2) Que la mayoría social actual de la lucha contra el virus, que abarca a gentes de derechas con raciocinio, no tenga alzeimer electoral cuando llegue la hora, 3) Que el Gobierno de coalición progresista  y sus aliados no hagan el tonto  en lo que a su unidad de destino se refiere, abonando así el terreno de la “gran coalición” que susurran, por decirlo suave, las derechas más presentables y lo que yo llamo el “socialismo silente”.

Veremos.

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