mar. Abr 23rd, 2019

Entrevista al diputado Alberto Rodríguez

Preguntas realizadas por Miguel Ángel Hernández Méndez y Antonio Chamorro Segovia, profesores en La Gomera

En tu visita a La Gomera has optado por alejarte de la capital y trasladarte a municipios más distantes de ella como Vallehermoso y Valle Gran Rey, ¿ha sido casualidad o existe alguna razón?

“La Gomera se ha ido deshabitando desde los años 60 del siglo pasado, donde se llegó a tener casi 31.000 habitantes. En 2011 el censo alcanzó los 23.000 habitantes cayendo dramáticamente a casi 22.000 en 2018. El caso de Vallehermoso ha sido especialmente significativo, con una caída más acusada de la población y un estancamiento económico crónico. Por eso quería conocer la opinión de diferentes actores sociales y económicos del municipio”.

-¿Y existe un análisis en común? ¿Qué sensaciones te han transmitido?

“Me lo han dejado muy claro: Si no se realizan políticas de choque en el ámbito económico y social la isla va a quedar prácticamente deshabitada. Toda la historia y siglos de patrimonio de un pueblo ejemplar se pueden ir al garete a causa de las asimetrías regionales, tanto entre islas como entre municipios de la misma isla”,

-Esa última puntualización, ¿podrías desarrollarla?

“Claro, la gente me ha trasladado la asimetría existente entre vivir en San Sebastián y vivir en cualquiera de los otros municipios. ¿Qué haces en Vallehermoso si quieres arreglar algo del móvil, si tu oficina bancaria no es La Caixa, si quieres llevar a tu niña al pediatra, si quieres pasar la ITV? Pues que te tienes que gozar una hora de ida y una hora de vuelta en coche. Eso genera desigualdades en el acceso a los servicios, ya sean públicos o privados.

Pero al mismo tiempo existen injusticias comunes a todo el pueblo gomero. El precio de la cesta de la compra, de la gasolina, los servicios de transporte insular, la falta de línea aérea Gomera-Gran Canaria, la escasa oferta educativa postobligatoria, etc. hacen de la Gomera un lugar un poco más sacrificado para vivir.

Porque en definitiva, la calidad y oferta de los servicios sanitarios, educativos, sociales, tanto públicos como privados, son fundamentales para que la gente desee permanecer en un territorio”.

-Intuimos que debe de existir una rentabilidad diferente a la monetaria, ¿no?

“En efecto, el número de habitantes de La Gomera es el que es, pero la oferta de servicios públicos de las Administraciones no puede usar las mismas varas de medir que en el caso de las islas capitalinas. Por ejemplo cerrar una escuela unitaria de 5 alumnos, o un consultorio médico en un caserío genera un impacto terrible en la dinámica de un pueblo, por muy poco eficientes que puedan resultar dichas inversiones desde el punto de vista únicamente financiero. Pero hay que entender que no hay nada más rentable que los derechos, los servicios públicos son garantía de rentabilidad social y económica que fija la población al territorio”.

-Aquí nos gusta referirnos al concepto “triple insularidad”: Somos canarios, gomeros, y de fuera de La Villa.

“Y vete a saber si existe una cuarta insularidad, si no que se lo digan a la gente de caseríos como Arguamul… Volviendo al tema, se trata de ahondar en el concepto de equidad, que no igualdad. Igualdad es tratar a todos los ciudadanos por igual cuando puede que partan de situaciones materiales y culturales diferentes. Equidad significa dar más a quien más lo necesite. Un vecino de Santa Cruz con riesgo de infarto puede tardar 15 minutos en llegar al Hospital de la Candelaria. Un vecino de Vallehermoso tarda una hora en llegar al Hospital de San Sebastián. Naturalmente el coste por habitante en sanidad se disparará en el segundo caso, ¿pero qué hacemos? ¿Cerramos las islas no capitalinas y nos mudamos todas al área metropolitana de Tenerife?

En educación ustedes saben más que yo de cómo es la realidad aquí. Necesitamos una oferta educativa adecuada al espacio geográfico y social. No puede ser que con el potencial que tenemos en agricultura, energías renovables, patrimonio, gestión forestal, turismo verde y espacios naturales no tengamos una Formación Profesional adecuada a estas potencialidades. Esto traería unas sinergias positivas con dichos sectores productivos.

Un ejemplo precioso de cómo la gente no se resigna es el de la vuelta a la Isla de la Formación Profesional Adaptada, para alumnado con discapacidad. La demanda de las familias y demás miembros de la comunidad educativa hicieron pesar más la rentabilidad social que la monetaria”.

-¿Cómo definirías la situación laboral y económica de la Isla?

“El tejido empresarial en la isla es endeble. Cualquier iniciativa tiene el hándicap de vencer una demanda que no para de menguar por el despoblamiento anteriormente citado. Los planes de empleo ayudan a mucha gente a sacar adelante a sus familias, pero deben de ser redefinidos. Los fondos regionales, estatales o europeos deben tender a estimular el tejido económico, tanto público como privado, y así cambiar su actual función de paliar una emergencia social por la de una perspectiva de sostenibilidad en el medio-largo plazo.

La agricultura tiene posibilidades de futuro y hay ejemplos específicos que lo justifican. Es una actividad tradicional que sigue uniendo a gran parte de la población a su tierra, tiene relación con el modelo de turismo que queremos fomentar (La Gomera está acogida a la Carta Europea de Turismo Sostenible), con el paisaje (los paredones son un patrimonio omnipresente cuando miras a cualquier parte), con la gestión de espacios naturales (ayuda a mantener los alrededores del Parque Nacional limpios de materia vegetal inflamable) y sobre todo con la soberanía alimentaria, pudiendo rebajar el nivel de dependencia de la Isla”.

-¿Qué nos podrías contar a modo de conclusión, Alberto?

“Pues lo que todas las personas con las que me he reunido no han parado de repetirme: Necesitamos hacer de La Gomera un lugar donde sus habitantes puedan desarrollar sus proyectos vitales en condiciones dignas, sin necesidad de sacrificios ni heroicidades.

Gracias Miguel y Antonio por la acogida recibida. Para mí ha sido un orgullo conocer más profundamente el pueblo natal de Pedro García Cabrera y de Blanca y Guillermo Ascanio, su historia de lucha se respira en cualquier rincón. Nos volveremos a ver muy pronto, un abrazo”.

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