jue. Abr 25th, 2019

El mal y la maldad y el Estado, II

¿Admitiendo como posibilidad que el mal y la maldad, puede ocupar el poder máximo de una sociedad y Estado, siempre no democrático, pueden existir sistemas ideológicos y teóricos y prácticos más negativos que otros, es decir, algunas ideologías pueden ser más perniciosas, con mayor grado de maldad, tanto en sus principios, como en sus prácticas que otras…?

¿Sin estas consideraciones quizás, quizás no se puedan entender el mal sociopolítico, que se generó en siglos anteriores, pero por ejemplo, especialmente en el siglo veinte, en algunos territorios y sociedades y Estados, que de otro modo no podemos entender y comprender, su extensión de mal, su eficiencia en la realización del mal y de la maldad, en esa falta de humanidad tan grande y tan elaborada…?

– ¿Cuándo una ideología equis, niega y conculca a nivel teórico, primero, después en la práctica, una moralidad mínima universal, o ahora denominaríamos unos derechos humanos mínimos, expresados en cartas jurídicas, en conceptos éticos morales filosóficos, o en éticas religiosas como los diez mandamientos de Moisés, entonces es el principio que nos estamos enfrentando a un mal y maldad que está surgiendo en la sociedad, que es en sí y por sí, ya muy grave, pero que después, puede tomar un gran poder en los ámbitos políticos máximos e intermedios, y como una cadena de transmisión después se refleja en multitud de aspectos de y en la sociedad…?

¿Porque ese mismo poder va neutralizando todo el resto de poderes de la sociedad, del Estado, en sus grados máximos e intermedios, por lo cual, diríamos va plasmando el mal y la maldad en grado sumo, poniendo a los individuos, colectivos, diversas entidades de todo tipo, frente a la desaparición teórica o real…?

¿Incluso un movimiento ideológico sociopolítico negativo o pernicioso, un movimiento del mal y de la maldad, no tiene que ser en todos sus miembros negativo o pernicioso, pueden crear unas elites o unos grupos dentro del mismo grupo, que si lo sean, y los demás miembros de esa ideología, diríamos toman el poder intermedio en algunos aspectos, e incluso, creen que son fuerzas del bien, pero en general, la estructura ideológica y teórica y práctica de ese movimiento es pernicioso o malvado, aunque especialmente, esa maldad, se haya centrado en una organización concreta dentro de esa ideología?

– No deberíamos obviar y olvidar que el bien no tiene límites, ahí están las figuras de los grandes moralistas teóricos y prácticos que han existido en el mundo, pero especialmente, de los santos y santas jurídicamente beatificados, pero también el mal, el mal puede llevar a nuevos males, a nuevos abismos de mal.

Si el mal y la maldad se apodera de un individuo o de un colectivo o de una ideología, aunque sea o diga tener grandes ideas y grandes ideales, y grandes motivos y razones, ese mal puede ser cada vez más profundo, en más campos de la realidad, afectar a más personas, a más normas jurídicas, sociales, incluso afectando al campo de la misma moralidad, del tronco esencial de la moralidad, incluso al ámbito de lo religioso… Dicho en lenguaje ético y ético religioso, el hombre, individual o colectivos o entidades van cayendo en pecados mortales, en pecados capitales, en males cada vez más graves…

– ¿Si miramos en estos dos últimos siglos, podemos captar regímenes sociopolíticos, que en algunos aspectos de su realidad o entidad, se muestran bajo las formas claramente, del mal o de la maldad, independientemente de sus principios, sean de un color ideológico o sean de otro…? ¿En los cuales, de alguna manera, se va destruyendo la humanidad, la bondad y el bien de otros seres humanos, que ponen al mundo, a esos territorios bajo una sombra de dolor y sufrimiento y angustia y pena, ciertamente, no sobre todos los individuos y colectivos, pero si sobre muchos…? ¿Y esto, especialmente, en las no-democracias, porque en las democracias, con sus defectos y limitaciones que tengan, al menos, grandes poderes de la sociedad y del Estado, todavía están en manos del bien y de la bondad, aunque no sean perfectos, y por tanto, pueden contrarrestar de alguna manera el mal y la maldad, tanto teórico, como práctico…?

– ¿No podemos obviar, ni olvidar, mirando la historia del pasado, de estos dos últimos siglos, que el mal y la maldad puede surgir y establecerse en poco tiempo, es decir, en uan docena o veintena de años, tomar el poder, y permanecer más o menos tiempo?

¿Tampoco olvidar, que el mal y la maldad, se puede ejercer, teorizar y practicar, con un enorme grado de racionalidad, reflexión, tecnología, saber ortodoxo pero utilizado para el mal, incluso de hombres semicuerdos en sus funciones racionales, pero malvados en sus funciones afectivas y de voluntad y de moralidad que han caído en graves errores morales, que no distinguen ya, claramente, entre el bien y el no-bien, entre el bien y el mal, ni en los grados de bien y menos aún en los grados de mal…?

¿Para terminar, no podemos dejar de hacernos una gran y grave pregunta, cuándo saber, si una sociedad, parte de un Estado, unas fuerzas sociopolíticas, en nombre de una ideología o de otra, para solucionar un problema muy grave, o por un fin equis, que consideran enormemente necesario y justificado, pueden ir enderezándose y caminando hacia el mal y la maldad, y después, producir en cascada enormes males, por consecuencia de esa tomar del poder…?

https://plus.google.com/118354057109613604628 © jmm caminero (21 febr-01 abril 2019 cr).

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