jue. Abr 25th, 2019

El negocio de la incineración

Manuel Marrero Morales

Diputado del Grupo Parlamentario Podemos Canarias

Candidato por Tenerife de Podemos Canarias al Parlamento

 

Reciclar, reducir y reutilizar. Tres verbos que el Gobierno de Fernando Clavijo no ha aprendido a conjugar y a poner en práctica. A Coalición Canaria le gusta más el eufemismo de “valorizar los residuos”, es decir, quemarlos. Siguen instalados entre la Edad del fuego y la del hormigón.

La Unión Europea ha fijado el plazo de 2035 para la reducción de residuos y la buena gestión de los mismos. Y las incineradoras tendrán su fin en 2029.

El Gobierno de Canarias, caracterizado por su absoluta carencia de voluntad para proteger la naturaleza de las Islas, sigue sin tener aprobado un Plan de Residuos, después de 12 años de incumplimientos consecutivos que, como a nadie se le escapa, llenan de porquería tóxica, fecal e industrial, las aguas de nuestras costas, barrancos, malpaíses, bosques, veredas y hasta las calles de pueblos y ciudades.

Pero, al mismo tiempo, los gestores del Gobierno son conscientes de que su desidia irresponsable repercutirá en un futuro muy próximo en los bolsillos de todas las personas que pueblan Canarias, porque tendremos que pagar multas millonarias por incumplir las normativas internacionales y estatales en materia de basuras.

Y para enredarlo aún más, el Gobierno de Clavijo busca la peor de las soluciones -la que ahora prohíbe Europa en todo su territorio continental-, que no es otra que quemar los residuos mediante nuevas incineradoras en las islas de Gran Canaria y Tenerife, transportando hasta las mismas las del resto de las islas. Lo recoge en el apartado 7.3.2 del Pircan (Plan Insular de Residuos de Canarias), aún no aprobado.

Clavijo y Coalición Canaria, después de 27 años, siguen entre la edad del fuego y la de piedra, mejor dicho, la del hormigón.

Primero, fomentando aún más la quema de combustibles fósiles (el proyecto del gas) y ahora, consiguiendo una excepción para las Regiones Ultraperiféricas (RUP) de la UE que permita colocar incineradoras y quemar las basuras, que en el resto de Europa nadie quiere quemar porque envenenan a la gente.

Los populares europeos y diputados franceses y portugueses han apoyado la excepción para las regiones ultraperifericas. Y eso convierte al Gobierno de Canarias en un auténtico peligro para el medio ambiente y para nuestras vidas, y con sus propuestas parecen unos delincuentes medioambientales.

La basura es un gran negocio. Y eso lo sabe la mafia italiana que ejerce su control sobre los residuos en el Sur de Italia.

El tremendo dislate que se ha producido en Baleares, donde importaban basura de Italia para alimentar la incineradora y la siguen importando de Irlanda, lo quieren trasladar a Canarias. Y para eso han creado un lobby (compuesto por empresariado con intereses, políticos a su servicio y funcionarios afines) que, al parecer, está muy interesado en este negocio de la incineración.

En tres ocasiones en el último año, en el Parlamento lhe preguntado a la consejera Nieves Lady Barreto si nos iban a colocar incineradoras. Nunca me respondió. Recientemente, ha negado esa posibilidad en sede parlamentaria. No sé si será un repliegue por motivos electorales.

Mientras tanto, el lobby de la incineración ha seguido sigilosamente con su plan. Para eso, en un viaje organizado por el Gobierno habían visitado algunos lugares del Estado para contemplar ‘in situ’ al monstruo devorador de basuras y productor de ingentes ganancias.

¿Y Qué dice Coalición Canaria?. El partido de los hidrocarburos, del gas, de la Ley del Suelo y de la concretera. El partido que ignora la naturaleza isleña en el mar y en tierra, ha decidido apoyar también la incineración.

Pero todo dependerá de la presión popular ante las próximas elecciones. Por eso es necesario informarnos y movilizarnos.

La ficha financiera inicial prevé unos 150 millones de euros de fondos europeos y, al parecer, otros tantos puestos por el Estado y Canarias para una incineradora en Tenerife y otra en Gran Canaria, destinadas cada una de ellas a quemar las basuras de todas las islas de sus respectivas provincias, estando previsto su traslado en barco desde las islas no capitalinas.

Para eso están las subvenciones al transporte de mercancías. Otro despropósito.

Y aquí es donde entra en juego ECOEMBES, entidad encargada de la recogida de todos los envases de plástico en Canarias, de cuyo reciclaje tienen que hacerse cargo las empresas que los producen y que pagan a esta entidad por su recogida y traslado.

Si no tienen que transportar los plásticos recogidos hasta la Península, ECOEMBES, que curiosamente se presenta como ONG sin ánimo de lucro, se ahorra el transporte aunque gane por trasladarlos a incineradoras de Tenerife y Gran Canaria en cuyas incineradoras nos obsequiarán, de paso, con fumarolas de humo tóxico.

¿Y para qué necesitan los envases de plástico las incineradoras? Sin ese material combustible la materia orgánica no ardería y entonces no funcionaria la incineradora. El plástico es el combustible para esa combustión.

Por tanto, cuando hablan de revalorización, hay que afirmar que la incineración no produce energía, la consume a través del plástico derivado del petróleo, dotado de un alto poder calorífico.

Y para que los envases de plástico vayan al contenedor de “restos” de la basura, sólo hace falta relajar las normas, no propiciar una correcta separación de la basura y convertir la basura orgánica, por ejemplo, en algo contaminado y no aprovechable si está mezclada con otras.

Además, como tiene mucha agua es muy pesada y, por tanto, más toneladas para embolsarse los incineradores en sus bolsillos.

La estrategia que han seguido los incineradores en todos los lugares es comenzar por pocas cantidades, en torno al 20%, para inmediatamente duplicar y triplicar la basura que se queme pues, mientras más basura arda, más dinero recibe la empresa adjudicataria de la incineración.

Al pagar por el producto envasado, estamos pagando el reciclado del envase, reciclado que no se va a producir.

Lo explico: la empresa a la que se le adjudica la incineración firma un contrato por tantas toneladas al año y por un tiempo de 30 años. Cada Ayuntamiento gasta entre 40 y 50 euros por tonelada en recoger la basura y entregarla al Cabildo en su planta de transferencia.

Frente a esos 44/50 euros por tonelada que se pagan hoy por gestionar la basura, si se implanta una incineradora pasaremos a pagar 3 ó 4 veces más (entre 175 y 185 euros por tonelada).

Ayuntamientos como el de Santa Cruz de Tenerife le pagará a la empresa Valoriza 200 millones de euros por la gestión municipal de la basura. A su vez, el Cabildo paga alrededor de 150 euros la tonelada, pesada a pie de incineradora, a la empresa que la quema.

Por tanto, el ‘monstruo’ necesita comida, y que no disminuya; porque, de ser así, se incumple el contrato y hay que pagar aunque la basura no llegue.

Por eso, en Baleares, se importa desde Irlanda. Por eso, quemar basura es un gran negocio para cuatro listos y un muy mal negocio para nuestra salud, la del territorio y la de nuestra castigada atmósfera. Más calentamiento para el cambio climático…

En este asunto no hay unidad de criterios entre los 88 municipios, ni siquiera los de cada isla con su Cabildo correspondiente. En estos reinos de taifas de la descoordinación de lo público, se mueven las empresas del sector de manera confortable, como pez en el agua.

Y con lo que se juega es con el dinero público procedente de nuestros impuestos, con las tasas y precios públicos que pagamos y con la salud de todos nosotros y el futuro del hábitat que dejaremos en herencia a nuestros descendientes.

¿Genera o destruye puestos de trabajo la incineración? Cuando incineras, por cada puesto de trabajo que creas, destruyes entre 10 y 15 empleos de un proceso donde se recicla.

¿Qué garantías ofrecen las incineradoras para las personas y el resto de seres vivos que se sitúan en sus proximidades? Cómo muestra valga el ejemplo de la más moderna incineradora del mundo, actualmente instalada en Holanda, y que en recientes estudios deja claro que en un radio de acción de 2 km a la redonda (sin vientos ni otros fenómenos expansivos) todos los huevos de las aves arrojan altas dosis de dioxinas (toxinas altamente cancerígenas).

¿Qué hará el Gobierno de Canarias en islas como Tenerife con los pueblos de El Río de Arico, Chimiche, La Cisnera, Villa de Arico, La Jaca, Las Maretas, Tajao, Las Arenas, La Caleta o Barranco Del Río, que se encuentran en ese radio de acción, en días sin viento, lo que es muy improbable? ¿Tiene previsto reubicar a sus habitantes en otros lugares o los va a condenar a morir de cáncer? Si hacemos caso a lo dicho por el eurodiputado canario del PP, Gabriel Mato, “el Gobierno deberá preparar los planes de emergencia para esos lugares”.

La incineración no es la solución a los residuos.

Está ya inventada en muchos países de la Unión Europea: reducir, reciclar y reutilizar. Minimizar los residuos, separarlos adecuadamente en origen. Aprovechar los orgánicos para un compost de calidad. Reaprovechar el resto (papel, envases de plástico, tejidos y calzados, restos,…), eliminar todas las bolsas de plástico así como vasos, pajitas, platos y cubiertos.

Otros países lo han hecho, nuestros visitantes lo hacen en sus países de origen, ¿por qué no lo hacemos en Canarias?

En La UE se recicla por encima del 50 por ciento de los residuos. En Canarias, no llegamos al 18 por ciento.

La decisión de imponer una incineradora, una vez implantada, ya no tiene vuelta atrás por su altísimo coste y requerimientos; además, las incineradoras, incluso las de última tecnología, siguen produciendo graves contaminantes que amenazan la biodiversidad terrestre y marina; por tanto, los residuos incinerados no desaparecen, sino que se transforman en escorias altamente tóxicas, cuyos depósitos habrá que gestionar y costear su mantenimiento durante siglos.

La materia orgánica sigue siendo más del 40 por ciento de nuestros residuos sólidos urbanos. Un kg de materia orgánica, como el compost que podemos obtener de nuestros residuos orgánicos, ayuda a retener hasta 20 litros de agua en el suelo; las incineradoras son la excusa para quemar la materia orgánica y los envases, y no tener que compostarla o reciclarlos.

Las incineradoras también necesitan quemar materia orgánica seca, de manera que las plantas de bioestabilizado que ya existen se dedicarán a deshidratar para quemar lo que podría haberse convertido en compost; en Madeira, su ambicioso Programa de Compostaje de los residuos orgánicos desapareció por completo desde el momento en que se implantó una incineradora en la Isla.

Si recibimos dinero europeo para la costosa incineración ya no lo podremos recibir para proyectos de reducción, compostaje, reciclaje y reutilización.

La población canaria, que salió masivamente a las calles para frenar las prospecciones petrolíferas de Repsol, para denunciar el atentado ecológico de las torres de Vilaflor, la que se ha opuesto al muelle de Granadilla o a la innecesaria ampliación del muelle de Agaete, tiene que volver a salir a las calles para detener este nuevo atentado contra nuestra salud, nuestra economía y nuestro futuro.

Tenemos que impedir que estos potenciales delincuentes medioambientales continúen en el Gobierno de Canarias y en los Cabildos. Después no valen las quejas.

La solución está ahora en nuestras manos.

No a la incineración.

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