La irrupción en campaña de un vídeo contra Sáenz de Santamaría provoca un terremoto interno en el PP

  • Dirigentes cercanos a la exvicepresidenta atribuyen la grabación a Casado, que se desvincula y lo considera un “ataque anónimo”
  • El partido blinda el congreso del próximo fin de semana para evitar que las presiones influyan en la votación
  • En el cónclave habrá menos compromisarios de los previstos porque en algunas sedes no se presentaron candidatos
 

Las hostilidades se llevaban agravando en los últimos días, después de que Pablo Casado arremetiera contra la acción de gobierno de Soraya Sáenz de Santamaría o cuestionara sus aptitudes, y de que desde la candidatura de ésta se hiciera mención a la falta de experiencia del vicesecretario o a su desconocimiento de las reglas internas del partido. Pero este viernes, el vídeo contra la candidatura de la exvicepresidenta que se ha viralizado entre dirigentes y afiliados del PP ha terminado provocando un terremoto interno en el partido que en las últimas horas ya no hablaba de otra cosa.

La grabación no lleva la firma de ninguna persona u organización y emplea un tono que bien podría haber utilizado cualquier otro partido para cargar contra el PP. Se titula ‘Cuéntame cómo vais a renovarnos’ y utiliza la sintonía de la conocida serie de TVE para descalificar a algunos de los principales apoyos de Sáenz de Santamaría porque ya estaban en política hace décadas. Comienza recordando que en 1979 el actual vicesecretario de Política Autonómica y Territorial del PP, Javier Arenas, clave para la victoria de la exvicepresidenta en Andalucía, ya figuraba en la lista de UCD, y que tras cuatro intentos para presidir la Junta de Andalucía su resultado como candidato siempre fue un “fracaso absoluto”.

El vídeo se centra, después, en Celia Villalobos, también colaboradora de Santamaría, y subraya que empezó en 1986 como diputada de AP, luego fue ministra con José María Aznar y más tarde en 2011 vicepresidenta del Congreso. Y repasa algunas informaciones polémicas como cuando a la salida del Congreso llamó a su chófer –”Vamos, Manolo”, le dijo–, cuando se le grabó en 2015 jugando al ‘Candy Crash’ dentro de la sesión plenaria, o cuando siendo ministra en el año 2000 desaconsejó el caldo de hueso de vaca.

La grabación también se detiene en la trayectoria de Cristóbal Montoro, que comenzó en 1993 como diputado y más tarde pasó a ser ministro. Todo ello, apunta, con la “colaboración especial de Soraya Sáenz de Santamaría”, que aparece en el vídeo en diferentes imágenes rodeada de Arenas, Montoro y Villalobos en los últimos años. Termina con una frase que pronunció el propio Arenas asegurando que los que estaban hace 30 años “no pueden conquistar el futuro”, con la imagen ‘Es imposible’.
Contra toda una generación

La dirección del partido había intentado evitar la confrontación de los dos candidatos a presidirlo incluso descartando para ello la celebración de un debate, pero la publicación de la grabación situaba a los populares en una guerra total. En el PP el vídeo se ha interpretado como un ataque no solo contra Sáenz de Santamaría, Arenas, Montoro y Villalobos, sino también contra toda una generación de dirigentes que han formado parte de los distintos gobiernos del PP y de sus cargos orgánicos.

A Santamaría la polémica le pillaba haciendo campaña y aunque habitualmente evita entrar a valorar descalificaciones o críticas realizadas contra su candidatura, en este caso la repercusión de la grabación le hacía responder directamente: “Es un vídeo que se explica por sí solo. Tiene poco o nada que ver con lo que es el PP, con nuestra manera de hacer las cosas, con un partido que respeta a todos sus afiliados, que se ha ido construyendo a lo largo de los años con la aportación de mucha gente”.

La exvicepresidenta añadía que no es su “manera de trabajar ni de entender la política”, aunque insistía en que su campaña es “en positivo”. “Yo asumí que no iba a criticar a ningún compañero de ninguna candidatura y lo he cumplido. Habíamos visto cosas de estas en otros partidos, pero nos sentíamos muy orgullosos de que nunca hubiera pasado en el nuestro y yo quiero que siga siendo así”, concluía.

La sospecha de distintos dirigentes populares cercanos a Santamaría es que tras ese vídeo está la candidatura de Casado, porque entre quienes lo compartieron estaban miembros del PP contrarios a la exvicepresidenta. La propia Comisión Organizadora del Congreso (COC), que nada más conocer el contenido de la grabación llamaba a los candidatos a presidir el partido a rebajar el tono, se mostraba dispuesta a tomar cartas en el asunto en el caso de que se probara esa vinculación.

Ante la polémica generada, el equipo de vicesecretario se veía forzado a emitir un comunicado: “La candidatura de Pablo Casado rechaza frontal y enérgicamente cualquier acción que suponga un ataque hacia cualquier compañero del Partido Popular (…) Queremos trasladar todo nuestro apoyo a todos esos compañeros que estén sufriendo cualquier tipo de ataque anónimo. Cualquiera que intente dividirnos o sembrar discordia entre compañeros nos tendrá enfrente. Necesitamos un PP fuerte y unido y para eso trabajamos”, apuntaba.
Dificultades para la unidad

Distintos dirigentes consultados por eldiario.es reconocen que, en todo caso, el vídeo ha disparado la tensión de las primarias y ahonda en los recelos entre ambas candidaturas. Fuentes de la COC y distintos diputados consideran que la grabación dificulta aún más la ya de por sí complicada unidad que reivindican líderes regionales y nacionales, y no facilita la consolidación de una candidatura única como la que defiende Santamaría, la más votada por los afiliados el día 5.

Las rencillas entre las candidaturas han provocado que el partido haya decidido tomar medidas para garantizar la legitimidad del proceso. El PP no quiere que la “pulcritud” de la votación del próximo sábado 21 pueda ponerse en duda por cualquiera de los dos equipos, alegando que los compromisarios han podido ejercer su derecho de sufragio bajo la presión de los aparatos o el miedo a represalias. Para garantizar que el voto de cada uno de esos delegados es completamente secreto, el partido ha blindado el proceso con un sistema de sobres cerrados y cabinas de votación.

Los compromisarios deberán escoger dos papeletas de dos colores para distinguir las listas al Comité Ejecutivo y a la Junta Directiva. Y las deberán depositar en dos sobres que tendrán que introducir en dos urnas distintas.

El presidente de la COC, Luis de Grandes, señalaba este viernes que la decisión de incorporar cabinas de votación y sobres cerrados no respondía a ninguna “petición de parte”. Pero la iniciativa, adoptada en la reunión del jueves, llegaba después de que desde la candidatura de Pablo Casado se hiciera llegar al partido un escrito solicitando esas medidas para “garantizar que el sufragio se ejerce de manera libre y secreta”, precisamente tras denunciar “presiones” de los aparatos y de los barones a favor de Santamaría.
Menos compromisarios

En rueda de prensa, De Grandes aseguraba que la COC ha velado para que haya pluralismo y libertad, por lo que ha descartado que los compromisarios puedan estar presionados y ha manifestado su convencimiento de que “sea cual sea” el resultado se producirá “la unidad” del partido en torno a quien gane.

En la elección del nuevo presidente del PP participarán finalmente 3.082 compromisarios y no los 3.184 que venía nombrando el partido en las últimas semanas. La reducción se ha debido a diversas incidencias que la COC considera de carácter “menor”. Fuentes de la comisión reconocían que esa reducción se ha debido a que en algunas sedes ni siquiera se presentaron candidatos a delegados, por lo que los afiliados no pudieron votar por ellos en la primera vuelta de las primarias, el pasado día 5, lo que confirma el bajo interés de las bases del partido ante el proceso interno que dará con el sucesor de Rajoy.

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