Europa amenaza a España con llevarla a los tribunales por permitir la caza de aves cantoras protegidas por la ley

  • La Comisión Europea da dos meses para “frenar” la caza con redes de pájaros, base del llamado silvestrismo
  • El Ejecutivo continental asegura que no se cumplen las condiciones contempladas en la norma para no cumplir con la estricta protección de las aves silvestres
  • La advertencia se refiere a cinco especies: el jilguero, el pardillo común, el verdecillo, el pinzón y el verderón

Europa ha avisado a España de que debe prohibir de manera general la caza de aves cantoras. Y amenaza con llevar el caso a los tribunales si no se da una respuesta satisfactoria para pararla en dos meses, según ha confirmado este miércoles la Comisión Europea. Permitir esta práctica, base del silvestrismo, conduce a un proceso sancionador.

El Ejecutivo europeo ha remitido la advertencia urgiendo al Gobierno a que se adecue la legislación sobre caza a la legalidad de la Unión Europea, en especial la normativa sobre conservación de aves silvestres. La CE ha revisado la situación de cinco especies codiciadas por los silvestristas:  el jilguero, el pardillo común, el verdecillo, el pinzón y el verderón, cuentan fuentes comunitarias.

Aunque varias comunidades autónomas ya han regulado en contra del  silvestrismo, esta práctica para apresar con redes ejemplares de especies cantoras como el pinzón o el jilguero todavía encuentra amparo en algunas regiones. “Los Estados pueden derogar la protección estricta si no existe otra solución satisfactoria” para la captura y mantemiento de especies en cautividad. Y “siempre que las especies afectadas se mantengan en un nivel satisfactorio”. En el caso español: “No se cumplen estas condiciones”.

Así la Comisión exige a España que “detenga la caza con redes”, es decir, el silvestrismo. Y añade que la cría en cautividad es “una alternativa satisfactoria”. Si España no toma medidas en dos meses, el caso puede acabar en los tribunales.

El e xpediente sancionador contra España por esta práctica cinegética amparada por la federaciones de caza arrancó en septiembre de 2016.  Bruselas ya explicó entonces que solo caben salvedades a la protección aplicadas de forma”juiciosa” y para un “número pequeño”: desde 2013, los cupos suman un millón de pájaros.

Las asociaciones silvestristas y las federaciones de caza que las acogen han tratado de zafarse de la ley alegando que su actividad no es para matar a los ejemplares, que luego liberan las especies no buscadas y que se trata de una tradición de honda raíz en los lugares donde se practica.

eldiario.es

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