mar. Dic 11th, 2018

Pedro Sánchez “Los ultimátums de Rivera a Cifuentes son un apaño”

  • “Ciudadanos está haciendo con Gabilondo lo que Pablo Iglesias hizo conmigo: otro favor al PP”, dice el líder del PSOE
  • Sánchez admite por primera vez que la normalización de la situación en Catalunya “es más difícil” con los líderes independentistas encarcelados
  • “Todos tenemos que hacer por que el PSOE esté unido, pero mi responsabilidad es mirar hacia afuera y ganarme la confianza de los ciudadanos”
 

Pedro Sánchez (Madrid, 1972) está convencido de que el PSOE será primera fuerza en 2019 y de que esa es la premisa necesaria para ganar las elecciones generales. El líder socialista ha encontrado oxígeno en Madrid a raíz del escándalo del máster de Cristina Cifuentes, que ha colocado a Ángel Gabilondo en el centro del tablero. Sánchez sostiene que cerca de la mitad de los votantes de Ciudadanos apuestan por la moción de censura que ha presentado el PSOE, aunque está seguro de que no saldrá adelante: Albert Rivera no va a hacer presidente a Gabilondo y el PP no se dejará arrebatar la Puerta del Sol, reflexiona.

Seis meses después de su acuerdo con Mariano Rajoy para aplicar el 155 en Catalunya reconoce que no hay avances y cree que habrá elecciones de nuevo si PDeCAT y ERC no se “independizan” de Puigdemont. Sánchez admite que el encarcelamiento de Oriol Junqueras y Jordi Sànchez, entre otras, hace “más difícil” la normalización en Catalunya.

¿Cuál es el escenario que ve más probable en Madrid: que dimita Cifuentes o que Ciudadanos acabe apoyando una moción de censura que lleve a Ángel Gabilondo a la presidencia?

El escenario que yo contemplo es que Rivera no va a hacer a Gabilondo presidente de la Comunidad de Madrid. Estamos viendo una estrategia electoral de Ciudadanos. Rivera sabe perfectamente que las elecciones en 2019 se van a dirimir entre Gabilondo y Aguado, entre el cambio y el recambio; y, en consecuencia, no va a permitir que se consolide una alternativa de cambio en la Comunidad de Madrid. Lo que está haciendo Rivera es lo de siempre, es no dar una salida a Madrid sino una salida al Partido Popular.

Ciudadanos habla de una moción de censura con otro gobierno, no necesariamente con Gabilondo. ¿Hay posibilidades de que prospere una moción de censura con otro candidato de consenso?

Es lo mismo. En realidad Rivera está haciendo con Gabilondo lo que Iglesias hizo conmigo: otro favor al PP.

¿Contempla la posibilidad de que el PP haga una huida hacia adelante entregando Madrid y así situar a Ciudadanos en una situación complicada? ¿Tampoco ve esa opción?

La veo difícil. Al fin y al cabo son muchos los intereses que hay detrás del PP en la Puerta del Sol. Es evidente que la situación de Cifuentes es insostenible. Para tener las patas muy cortas la mentira ya dura demasiado y el PP no puede seguir en la Puerta del Sol. Esta debería ser la exigencia a Ciudadanos; no convertirse de nuevo en la muleta del PP, sino abrir las puertas a un tiempo nuevo. Creo que veremos a Cifuentes abandonar la Puerta del Sol y prorrogar esta situación de agonía y agotamiento del proyecto político del PP en la figura de otra persona interina hasta 2019.

¿Ha tenido algún contacto con Rajoy o con Rivera desde que estalló el escándalo de Cifuentes?

No he hablado con ninguno de los dos. Creo que el PSOE ha asumido su responsabilidad, que es dar un paso al frente, exigir a Cifuentes que dé un paso al lado y lo que exigimos tanto a Podemos como en este caso a Ciudadanos es que también den un paso al frente. Podemos lo ha hecho; Ciudadanos, evidentemente, no lo va a hacer.

No se muestra muy optimista respecto a que la moción de censura salga adelante. ¿Por qué no lleva a cabo una negociación discreta con Albert Rivera para que realmente Gabilondo pueda sea presidente?

Los ultimátums de Rivera, utilizando el argot futbolístico, son un biscotto, son un apaño. El camino y el horizonte de este ultimátum que ha hecho Rivera es hacer ver que las cosas cambian para que nada cambie.

¿Le parece que la presidenta de la Asamblea debería haber convocado ya la moción de censura?

Creo que sí. Estamos viviendo una situación de absoluta anormalidad y que de nuevo demuestra la instrumentalización para fines partidarios de instituciones públicas. El que no se haya convocado y fijado la fecha de la moción de censura no demuestra más que la guerra soterrada entre Génova y la Puerta del Sol. Los tiempos parlamentarios deberían estar fijados.

Una encuesta que maneja el PSOE les da un triple empate con PP y Ciudadanos, ustedes se con el mismo número de diputados, ¿por qué no consiguen despegar en Madrid?

Subimos varios puntos. Gabilondo está siendo visto no solo por el electorado progresista y de izquierdas sino también por un electorado moderado de centro como una alternativa sólida y serena que es necesaria para recuperar el prestigio y la estabilidad en la comunidad. Que el PP pase a ser tercera fuerza y que el PSOE sea primera fuerza en Madrid nos invita al optimismo.

¿Adelantarán la elección de la candidata al Ayuntamiento aprovechando la coyuntura?

No creemos. Me parece que lo que ha ocurrido  con Podemos y el rifirrafe entre Íñigo Errejón e Iglesias es desafortunado desde el punto de vista de la coyuntura porque da la impresión de que están un poco a lo suyo y no a esta crisis tan grave que estamos viviendo en la Comunidad de Madrid. Será en otoño cuando desvelemos la propuesta política para la ciudad de Madrid. Lo que le puedo garantizar es que vamos a presentar un tándem ganador.

¿Será Beatriz Corredor su apuesta para el Ayuntamiento?

No le puedo adelantar nada; pero si me parece que es una candidata… una compañera mejor dicho con unas cualidades extraordinarias de solvencia, de juventud y de experiencia.

Pablo Casado aprobó su máster con 18 asignaturas convalidadas y  presumió de un posgrado en Harvard que ha resultado ser un curso de cuatro días en Aravaca. José Manuel Franco puso en su currículum que era licenciado sin serlo… ¿Hay titulitis en la política española?

Probablemente la haya habido en muchos ámbitos tanto del sector público como del privado. Desde el punto de vista público, es reprochable el que tú digas que has hecho una cosa que finalmente no has hecho, pero yo diferenciaría. Este tipo de debates hacen un flaco favor para desentrañar la verdad del caso Cifuentes. El caso Cifuentes es la utilización de una posición política para valerse y ver regalados distintos másteres o cursos de posgrado, es decir, privatizar una institución pública como es la Rey Juan Carlos con un daño a terceros: a la institución de la presidencia, a la universidad, a los profesores y a los estudiantes que están viendo devaluadas sus titulaciones como consecuencia de este caso impropio de una política.

El PSOE ha pedido a Cifuentes que haga público su TFM. Usted tiene una tesis doctoral que dice que está en un libro, pero ¿hará pública la tesis que defendió ante la universidad?

Es pública ya. Está colgada en la red desde hace años, desde que se empezó a hablar de mi tesis se colgó en la red. Es pública, accesible para todas las personas que quieran examinarla –me consta que se ha examinado por arriba, por abajo, por la izquierda y por la derecha–; pero en todo caso lo que le puedo asegurar es que mi formación de posgrado, la tesis doctoral… todo lo hice, asistí a clase, cursé todos los cursos, hice mi tesis y está al acceso público de todos los que quieran conocerla.

¿Qué cree que hay que hacer con la Universidad Rey Juan Carlos? ¿Qué haría el PSOE si estuviese al mando en la Comunidad de Madrid con esa universidad hoy tan cuestionada?

Lo primero es abrir una investigación sobre lo que ha ocurrido en la Universidad Rey Juan Carlos, ver cuáles son los procedimientos para que estas cuestiones no vuelvan a ocurrir y sobre todo volver a recuperar el buen nombre de la universidad pública.

Algunos profesores se plantean una suerte de 155 en la universidad, una intervención que se salte temporalmente la autonomía universitaria para que sea el propio Gobierno de Madrid que esté en el momento el que levante las alfombras. ¿Le parece una buena idea?

Depende de quién pilote esa situación. Si es un gobierno del PP, creo que no habremos avanzado en absoluto. Si es una persona como Ángel Gabilondo como presidente, que conoce el mundo universitario y que es una persona respetada por el ámbito universitario, creo que podría ser una solución. Pero tiene que ser la propia universidad quien reconstruya  el prestigio que ha ido perdiendo como consecuencia de estos escándalos: el primero fue el del  rector que plagió y, el segundo, el de la señora Cifuentes.

Si sale adelante esa moción que ya dice ve improbable, ¿podría ser el germen para una moción de censura en España o lo descarta completamente?

Nunca la ha descartado. Estamos viendo cosas interesantes de lo que está pasando en Madrid. Primero, que Podemos ha levantado el veto a Ciudadanos. Es verdad que Ciudadanos no ha levantado al veto a Podemos en este caso. Probablemente esta sea la reflexión que se tengan que hacer ambos. Si vinieron a regenerar la vida democrática, a reformar España, lo primero que tendríamos que hacer es mandar al PP a la oposición. Si ese veto ya no existe para Podemos, en tanto en cuanto se necesita el apoyo de Ciudadanos para lograr un cambio político en la Comunidad de Madrid, esperemos que se pueda hacer eso también en el Congreso. A día de hoy, no parece visible, verosímil, pero vamos a ver qué ocurre en los próximos meses.

Más allá de que se levantaran los vetos mutuos, ¿qué condiciones tendrían que darse para que presentase esa moción de censura?

Hay síntomas muy evidentes de un Gobierno que está asediado por los casos de corrupción que afectan a altos dirigentes del PP y al actual presidente Rajoy. Estamos ante un Gobierno agotado y la prueba más evidente es que ha presentado los presupuestos para ser aprobados a mitad de año y sin los apoyos necesarios para poder sacarlos adelante. Tampoco tiene respuestas para lo que sucede en Catalunya. Por tanto, existen condiciones de un fin de ciclo y por eso decimos que no descartamos la moción de censura, pero es evidente que hoy no se dan las condiciones para poder presentarla.

Si Rajoy no saca adelante los presupuestos y tampoco se somete a una cuestión de confianza como usted le reclama, ¿es posible que veamos entonces la moción de censura?

Son muchas hipótesis. Son actores que no depende su acción de la nuestra. Ahí está Ciudadanos que ya claramente se ha erigido en portavoz del Gobierno en materia presupuestaria; el PNV está lanzando señales de que está dispuesto a negociar cuando se levante el 155… En fin, paso a paso. Nosotros hemos planteado el horizonte más inmediato: no vamos a apoyar unos presupuestos que representan una involución social, que son ideológicos y antisociales. A partir de ahí, veremos paso a paso qué escenarios se van dando. Un Gobierno no puede perder la sana costumbre de aprobar sus presupuestos: gobernar no significa residir en el Palacio de la Moncloa sino hacerse cargo de los problemas reales de la ciudadanía. No conviene ‘bunkerizarse’ como está haciendo Mariano Rajoy.

¿Cree que habrá adelanto electoral?

Depende del presidente del Gobierno. No es amigo de grandes innovaciones políticas. Le gusta vivir en la prórroga. En ese año que tuvimos de crisis institucional le cogió el gusto a gobernar en funciones y continúa gobernando en funciones. Si uno mira cuáles son los problemas de este país –la crisis territorial, la desigualdad, la precariedad o la corrupción– el presidente en esto parece más vivir a costa de la prórroga. El Gobierno y Rajoy, por sus intereses partidarios, intentarán estirar como el chicle la legislatura, pero si no aprueba sus presupuestos este gobierno lo que tiene que hacer es someterse a una cuestión de confianza y si no la pasa habrá que llamar a los españoles a las urnas.

En sus presupuestos alternativos plantea una recaudación de cerca de 8.000 millones a partir de la creación de empleo y la mejora de los salarios. ¿Se ha pasado de optimista?

Al contrario. Lo que planteamos son 2.500 millones de ahorro, 1.500 millones de lucha contra el fraude fiscal y el resto lo que planteamos es una mayor recaudación del impuesto de sociedades subiendo el tipo efectivo a los grandes grupos empresariales de este país que tienen un impuesto de sociedades muy bajo –por debajo del 10%–. Ahora mismo el impuesto de sociedades recauda menos de lo que recaudaba antes de la crisis y eso tiene mucho que ver con los regalos fiscales que este gobierno ha dado a los grandes grupos empresariales. Por tanto, planteamos una reforma fiscal progresiva y progresista.

Esos 8.000 millones de euros es lo que dijo Rivera que había pactado con el Gobierno para aprobar los presupuestos. Nosotros demostramos que se pueden hacer otras cosas cumpliendo con los objetivos de déficit y reduciendo la deuda pública. Por ejemplo, resolver el déficit de la Seguridad Social, aumentar en un 30% el presupuesto de Educación para que haya 106.000 plazas nuevas de 0 a 3 años o planteando la igualdad de género entre hombres y mujeres con el permiso de paternidad a seis semanas.

La última vez que estuvo usted aquí acababa de pactar con Rajoy el 155 a cambio de su compromiso de abrir la reforma constitucional. Han pasado seis meses y todo parece estar parado. ¿Da por perdida la posibilidad de esa reforma constitucional esta legislatura?

En esto a quien le reprocho –y no soy una persona que defienda a Rajoy– el que esa comisión no esté funcionando como debiera es a Unidos Podemos y a Ciudadanos. El PP en esta cuestión sí ha cumplido su compromiso: está trabajando en la comisión del modelo territorial, el plazo que nos hemos dado es de seis meses –en junio o julio acabaremos los trabajos parlamentarios– y en el próximo periodo de sesiones se abriría la subcomisión de reforma constitucional. Ese es el acuerdo que yo alcancé con Rajoy, que se planteó a la hora de aplicar el 155 y ese es el calendario que se va a cumplir.

Es cierto que el PP abrió esa comisión y participó en ella, pero todos sus líderes han dicho que ven imposible la reforma. ¿En eso se siente decepcionado con el PP?

Siempre he reprochado que Rajoy ha pretendido gobernar España con Catalunya pero sin contar con Catalunya. Irresponsablemente ha alimentado el conflicto territorial. Se ha escondido detrás de las togas y no ha planteado una solución política. Pero insisto en el que el PP está trabajando en la comisión sobre el modelo territorial. El problema que tiene el PP es un dilema: en su responsabilidad institucional tiene que dar una respuesta a una crisis territorial de enorme trascendencia que está paralizando la política española o competir por el electorado más conservador con un discurso recentralizador con Ciudadanos. Ciudadanos está haciendo un discurso ultraconservador en lo territorial y eso está haciendo que el PP, que ya tenía de por sí bastantes dificultades para abordar la crisis territorial en Catalunya cuando no existía Ciudadanos, está paralizado.

Hay que abrazar el reformismo, la transformación. La crisis política en Catalunya tiene dos dimensiones. Una es una división en Catalunya, hay una fractura y un choque entre dos bloques. Tiene que haber un encuentro, un nuevo pacto de convivencia entre catalanes y eso tiene que hacerlo la política en Catalunya. En segundo lugar, tenemos que hablar de cómo encajar de nuevo la realidad catalana en el conjunto de España y eso es una labor que se tiene que hacer entre Catalunya y el resto del país.

En la comisión tampoco están los independentistas ni el PNV. ¿Invalidan las ausencias las conclusiones a las que puedan llegar?

Las dificulta mucho más, pero eso no significa que los partidos que eventualmente tienen disposición para gobernar España y que han gobernado este país los últimos 40 años no asuman su responsabilidad de ofrecer una solución. Lo que me llama la atención es que todo el mundo habla de diálogo y, cuando se abre una comisión para dialogar, lo que hacen es no participar. Incluso es un poco infantil.

Con los líderes independentistas encarcelados, ¿es posible esa solución que usted dice que tiene que llegar en la política catalana?

Es más difícil, es mucho más complejo, evidentemente. Pero siempre he dicho que no hay presos políticos. Se comete una injusticia con los que realmente fueron presos políticos en la dictadura franquista y que han visto cercenadas sus libertades durante generaciones. Siempre hemos dicho que respetamos las decisiones judiciales. Hay algunas que nos gustan más y otras que nos gustan menos. Pero evidentemente lo hace más difícil. Ahora que se está especulando con qué va a hacer Puigdemont, si vamos a ir elecciones, siempre he tenido claro que Puigdemont ha querido ir a elecciones.

¿Ve que es lo más probable?

Siempre he creído que Puigdemont quiere ir a elecciones porque lo que quiere es desestabilizar la política catalana y desestabilizar la política española. Y eso tiene que hacer reflexionar a ERC y PdeCAT. Por eso siempre he dicho que es imposible que PdeCat y ERC se independicen de Puigdemont, pasen la página negra de Puigdemont y, por tanto, constituyan un gobierno que tenga como principal tarea la de reconstruir la convivencia rota entre catalanes y luego normalizar la relación con el resto de administraciones y singularmente con el Gobierno de España y, a partir de ahí, ofrecer una solución.

¿Qué opina sobre el intento de perseguir a los CDR bajo la acusación de terrorismo? ¿Está de acuerdo con que lo que hacen los CDR es terrorismo o cree que no?

Respeto las decisiones judiciales que creo que trasladaron una visión acorde con el sentir de muchos entre los que yo me incluyo de que hay que respetar las libertades y en ese necesario equilibrio con la seguridad.

Usted respeta las decisiones judiciales, pero su partido forma parte del poder legislativo. Una de las cuestiones que usó la Fiscalía para intentar procesar a los CDR por terrorismo es una reforma que hicieron ustedes con el PP. ¿Se arrepienten de esa reforma?

No es que me arrepienta porque creo que esa reforma se hizo al calor de una realidad muy diferente a lo que estamos viviendo en Catalunya y es el terrorismo yihadista. Por tanto, creo que lo importante es la ley pero también la lectura que se hace de la ley.

Pero es que esa reforma se ha utilizado para los CDR o para los tuiteros

Nosotros en estas cuestiones nos hemos mantenido siempre firmes. La libertad de expresión es un derecho sagrado, constitucional y el PSOE, ante la duda, siempre se va a situar en la defensa de la libertad de expresión. Si eventualmente hay que hacer modificaciones legislativas para garantizar que esa libertad de expresión se mantenga y se asegure o se obligue, el PSOE las hará.

Respecto a la decisión de la justicia alemana de no aceptar la extradición de Puigdemont porque no ve rebelión…

Ha habido una reunión de los fiscales alemanes y españoles en La Haya. Vamos a ver qué ocurre. En todo caso, sí creo que Puigdemont tiene que rendir cuentas ante la justicia española y creo que lo hará antes o después.

¿No cree que se equivocó el Supremo al intentar buscar un delito de rebelión que los jueces europeos no están viendo? No solo los alemanes, también tuvieron problemas en Suiza y en Bélgica.

Insisto. Son los jueces los que tienen que hacer el camino de la vía judicial y nosotros lo que siempre hemos reprochado a este gobierno es el no haber articulado soluciones políticas que evidentemente ahora son mucho más complejas, alimentan el victimismo del independentismo y lo que tenemos que hacer es poner encima de la mesa soluciones políticas.

Ha dicho que Puigdemont quiere elecciones. El tiempo va corriendo. ¿Cree que habrá elecciones en Catalunya en julio?

Si depende de Puigdemont, sí. Pero la apelación que me gustaría hacer es al sentido común de ERC y del PdeCAT porque si no lo hacen mucho me temo que Puigdemont se hará con todo el espacio de ese nacionalismo en Catalunya y eso será malo también para ellos.

Si hay nuevas elecciones, ¿debe ser Iceta el candidato del PSC?

Como secretario general del PSOE no me cabe duda, le diría que sí. Su propuesta política es más necesaria que nunca.

¿Por qué no han apoyado la propuesta que hizo de hacer un gobierno de concentración en Catalunya para salir de esta situación?

En política el momento es tan importante incluso como la propuesta. Cuando hay un bloque independentista que no es capaz de salir de su laberinto y al servicio de la estrategia personal de Puigdemont, lo importante es exigir a ese bloque independentista que salga de su laberinto, que forme un gobierno para una legislatura autonomista, que vuelva a la legalidad constitucional y que empiece a hacer las dos tareas: la de reconstrucción de la convivencia dentro de Catalunya y la de normalización vía diálogo para encontrar una solución política entre Catalunya y el resto del país. Esa es la propuesta que hizo Miquel, la que hace el PSOE. Es evidente que tenemos que trascender los bloques. Si seguimos en la dinámica de bloques no encontraremos una solución política en Catalunya, pero primero y ante todo tiene que hacerlo el independentismo y ahora mismo no estamos en ese estadio.

¿Le preocupa que el Tribunal Constitucional haya avalado la LOMCE?

Me preocupa la lectura regresiva y conservadora que en algunas ocasiones emanan de esas sentencias. No representan ni el espíritu ni los valores que, a nuestro juicio, emanan de la Constitución la segregación por sexos de la educación. No estamos en contra de que haya colegios privados que definan sus modelos educativos, pero sí estamos en contra de que se utilicen recursos públicos para financiar ese tipo de educación.

¿Por qué no han logrado alcanzar un acuerdo con Ciudadanos para derogar la LOMCE?

Ciudadanos tiene un modelo educativo probablemente mucho más semejante al del PP que al del PSOE. Ciudadanos está apoyando unos presupuestos que sitúan la inversión en educación pública por debajo del 3,8% del PIB cuando la comunidad educativa y el PSOE lo que estamos pidiendo es que se sitúe en el 5%. Hay un problema evidente de compromiso con la educación pública por parte de Ciudadanos.

El Gobierno cedió la semana pasada y ofreció el 5% del PIB para educación. ¿Volverán a sentarse a la mesa del pacto educativo?

Primero hay que ver si todo esto no es más que una cortina de humo para intentar tapar cómo se está instrumentalizando la educación pública y la universidad pública por parte de los gobiernos del PP, como en el caso Cifuentes. No hay nada más curioso que ver al ministro de Educación, en medio del escándalo de Cifuentes, hablar de estas cuestiones. Si el gobierno nos hace una propuesta de financiación que nos sitúe en el 5% del PIB nos volveremos a sentar en el pacto educativo, no le quepa duda; pero es que no hemos recibido más que declaración del ministro de Educación, no hemos visto ningún papel mejorando esa financiación. Alguna garantía más necesitamos además de la palabra de Méndez de Vigo.

Si no hay presupuestos y el Gobierno lleva al Congreso una subida de las pensiones, ¿el PSOE la apoyará?

No nos parece que se suba un 3% las pensiones mínimas, que suban las pensiones más bajas por encima de la inflación, pero no resuelve el problema. Esto es un parche. La propuesta que está haciendo el Gobierno de España poco menos que significa que los pensionistas se van a tener que manifestar de nuevo el próximo año para ver elevadas sus pensiones por encima del 0,25%. Estos presupuestos no quitan la dictadura del 0,25% a los pensionistas. Fondo y forma en democracia son vitales y un Gobierno que no aprueba sus presupuestos es un Gobierno que está agotado. El Gobierno y Rajoy, por sus intereses partidarios, intentarán estirar como el chicle la legislatura, pero si no aprueba sus presupuestos este gobierno lo que tiene que hacer es someterse a una cuestión de confianza y si no la pasa habrá que llamar a los españoles a las urnas.

¿Cómo está la situación de unidad en el PSOE? Da la impresión de que el intento que hizo en la escuela de gobierno por recomponerla no acabó siendo unitaria porque hubo ausencias importantes.

Hubo también presencias. Depende un poco de dónde se ponga el foco. Es evidente que hubo ausencia notables y no pretendo negarlo. La militancia del PSOE en el 39º Congreso habló alto y claro, decidió el rumbo para la organización, de volver a situarse en la izquierda, de situarse como una alternativa de gobierno al PP, con un nuevo liderazgo y con una nueva Ejecutiva y una nueva propuesta política. Las puertas están abiertas. Todos tenemos que hacer por que el PSOE esté unido, pero mi responsabilidad es mirar hacia afuera y ganarme la credibilidad y la confianza de los ciudadanos.

¿Le justificó Susana Díaz su ausencia?

No me la justificó, pero bueno la justificó públicamente diciendo aquello de que tenía agenda.

¿Ha hablado con ella desde entonces?

Sí.

¿De qué hablan?

Pues hablamos de política, de las cosas que pasan en Andalucía, de las necesidades que se tienen, por ejemplo, de financiación, que se va a reunir dentro de poco con el presidente del Gobierno… Trato de hablar con todos los presidentes y secretarios generales territoriales. Somos una gran organización, una organización de izquierdas, debate siempre va a haber. Estas son las virtudes, pero también las consecuencias de ser una organización profundamente democrática como el PSOE.

¿Hará campaña en Andalucía?

Por supuesto. Me pondré a las órdenes del Comité Electoral, tanto federal como autonómico. Por los datos que estamos manejando tenemos una opción muy ilusionante de convertirnos después de 16 años en la primera fuerza política en las elecciones municipales y europeas y ese es el objetivo que tiene el PSOE.

Todos tenemos que hacer por que el PSOE esté unido, pero mi responsabilidad es mirar hacia afuera y ganarme la credibilidad y la confianza de los ciudadanos

¿Ejercer de líder de la oposición sin estar en el Congreso es una dificultad añadida?

Es una realidad.

El otro día Margarita Robles abroncó a Ana Pastor porque considera que está dilatando el proceso de renovación en RTVE, ¿por qué lo creen?

No hay más que encender la televisión y poner el Telediario de TVE.

¿Cree que han hecho lo suficiente desde el PSOE para forzar la renovación?

Impulsamos la proposición de ley, nos sentamos con Unidos Podemos y con Ciudadanos para acordar un reglamento para el famoso concurso que permita la renovación del consejo y ahora en los que estamos es en que el Gobierno, en este caso la presidenta del Congreso, desbloquee una situación inédita y es no dar cauce a decisiones que ha tomado la Cámara de manera mayoritaria.

¿Comparte la preocupación de los trabajadores de RTVE que están denunciando internamente lo urgente de esa renovación?

No solo lo comparto sino que lo sufro.

Se les ha llegado a acusar de no querer un concurso público porque habían llegado a un pacto con el PP para elegir al candidato. ¿Es verdad?

No es así. No es verdad. Hemos impulsado ese concurso con el resto de grupos parlamentarios. Ahora bien, en ese estadio en el que estábamos, hay que ser conscientes de la situación que tenía en ese momento la radiotelevisión española y es que no había acuerdo para llegar a una formulación conjunta del reglamento del concurso y, dos, para mí lo urgente es renovar el consejo de administración de RTVE. Por tanto, nosotros planteamos todas las opciones: no hagamos el concurso, renovemos el consejo de administración y luego hagamos el concurso, porque insisto en que lo urgente es renovar el consejo de administración. Es evidente que con el PP habrá que contar porque es quien va a tener una presencia mayoritaria en el consejo de administración, pero tenemos que contar todos, no solo el PP.

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