La voladura fascista de la casa del pueblo de La Isleta

Franchy y Roca en 1912 logra, con la Sociedad Obrera del Carbón, conseguir las  10.000 pesetas con las que compra en La Isleta un solar de 3.320 metros cuadrados en el que, al año siguiente, con la aportación material –en trabajo y dinero- de los trabajadores y vecinos  se construye la Casa del Pueblo que acoge a los diferentes sindicatos y agrupaciones de la Federación Obrera grancanaria.

En el golpe militar  del negro 18 de julio de 1936, acaudillado por aquel enano físico y moral que fue el general Franco, el nacionalcatolicismo caciquil y fascistoide, tanto criollo como foráneo que se unieron para ello, controló con suma rapidez todos los centros neurálgicos de Canarias. En la Casa del Pueblo de la Isleta se constituyó un Comité de Lucha para convocar una Huelga General y frenar el fascismo. Se convoca sin  dudarlo la Huelga General, al tiempo que la Federación Obrera solicita al Gobernador Civil, Antonio Boix Roig,  armas para luchar. Dada la temerosa posición ante la sublevación militar que mantuvo el gobernador que, apoyado por el Tte Coronel Jefe de la Guardia Civil en Las Palmas Emilio Baraibar Velasco, tuvo importantes ocasiones de impedir la salida de Franco desde Las Palmas y nunca aprovechó, timorata posición que pagaron con una condena a muerte en la causa 130/1936 que, afortunadamente para los condenados no se cumplió, la entrega popular de armas fue totalmente denegada.  Tampoco hubo el empuje popular suficiente para asaltar la Comandancia Militar frente a la que, en esos momentos, se concentraban algunos centenares de paisanos que fueron dispersados a tiros por el Ejército Español.

El pueblo isletero y la Federación Obrera se resiste. El día 20 se entabla un tiroteo con los ocupantes de la azoteas vecinas de la Casa del Pueblo que causa la muerte de un soldado y la herida grave de otro. Los falangistas grancanarios y la tropa militar española, muy numerosa y en coches, se presentan ese día 20 en la Casa del Pueblo isletera. Los fascistas obligan a desalojar a todos los vecinos de las casas circundantes y, como en el ritual de la hispana fiesta de los toros, a las cinco en punto de la tarde, proceden a dinamitar y volar por los aires lo que era patrimonio de pueblo trabajador canario.

Como consecuencia del tiroteo y los disturbios se instruye contra los vecinos detenidos la causa 01/1936 por delito de “Rebelión Militar”. Irónicamente lo instruyen los que en realidad eran los golpistas rebeldes contra el gobierno republicano legal,  con el siguiente resultado:

Nicolás Cordero Bautista, jornalero; Manuel Ramos González, jornalero; José Ramírez Alcántara, jornalero; Luis Cabrera Hernández, jornalero y Antonio Betancor Luzardo, carbonero (el único que no era isletero sino de Arenales) condenados a PENA DE MUERTE; Enrique Ruiz Ortega, panadero; Juan Medina Naranjo, latonero; José Ventura Armas, jornalero y Pedro Perdomo Pérez, guagüero condenados a 30 años. El mahorero del norte (lo de “conejeros” es un robo hispano de su origen étnico. España es, etimológicamente, “País de Conejos”) –vecino isletero- Pedro Nolasco Perdomo Pérez fue juzgado en rebeldía. Hasta el año 1969 permaneció escondido en distintas casas de la Isleta, uno de los “huidos” con más años oculto en Canarias (con el gomero Antonio Ramos Cabrera “El huido de Vallehermoso”)

Los fusilamientos se producen al amanecer del 7 de septiembre en el campo de tiro del Cuartel de Artillería de la Isleta, que ya había servido para el fusilamiento de Eduardo Suárez Morales y de Fernando Egea Ramírez.

Los asesinatos y penurias de los trabajadores isleteros no acaban ese día 20. El 24 de julio, en una reunión clandestina en el Risco de San Nicolás, son detenidos numerosos cuadros de la Federación Obrera y, el 10 de agosto, el resto de la dirección de la Federación Obrera cae detenida en una casa de Pico del Viento en Tafira. Junto con el llamado “Médico de los Pobres” Manuel Monasterio Mendoza, miembro de Izquierda Republicana y fundador de la Mutualidad Obrera Médico Farmacéutica que funcionaba en el Sindicato de Actividades Marítimas, que ya había sido detenido desde el día siguiente al alzamiento fascista y torturado en el Campo de Concentración de la Isleta, el día 5 de septiembre son embarcados en el vapor “Dómine” los siguientes dirigentes políticos y sindicales de la izquierda grancanaria: Primitivo Pérez Pedraza –cofundador con Manuel Monasterio de la Mutualidad Obrera y presidente de la Federación Provincial de Sindicatos-; Amadeo Hernández Hernández; José Sanz Iraola; Félix González Monzón; Andrés Zamora; Joaquín Masmano; José Suárez Cabral; José Ochoa Alcaraz y Arturo Camino Velázquez.

En esa macabra expedición falangista del “Dómine”, una vez desembarcados en Cádiz y, supuestamente, enviados hacia Madrid, fueron metidos en un tren. A la altura de Talavera de la Reina, al paso sobre el Rio Tajo, probablemente en el “Puente de Hierro”, el tren se para. Los diez canarios son arrojados al río tras ser baleados por la espalda. Es terriblemente reveladora de la vesania de los asesinos la frase que uno de ellos, el falangista José Ignacio Ojeda, escribía a Las Palmas a su correligionario Sebastián Jiménez Sánchez: “A los granujas del Frente Popular que nos acompañaron los largamos al Tajo con una onza de plomo, pues había que librarse de las malas compañías”

Ahora que, al parecer, todo el mundillo político español y canario dedica innúmeras conmemoraciones y recuerdos a las “víctimas del terrorismo”, centradas al parecer en el único asesinado con categoría de mártir, el concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco, quiero preguntar en voz bien alta: ¿Ha pedido perdón alguien, canario o español, a este machacado pueblo por estos o por los más de cinco mil  asesinatos cometidos, en nombre de “Dios y España”, en esta tierra africana donde no hubo frente de guerra? La descendencia física o espiritual de los asesinos sigue protegiendo y enalteciendo su memoria mientras miles de familiares siguen mascullando su amargura al ver trucados sus tristes deseos de dar sepultura digna a sus muertos

Para no olvidar, el próximo miércoles 20 de julio, a las cinco de la tarde, la misma hora de la voladura fascista de aquel símbolo de la lucha popular, se celebrará en la Plaza de la Isleta una concentración rememorando los hechos. Desde Gomera estaré presente con el corazón

Francisco Javier González

Gomera a 15 de julio de 2017.

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