El enfrentamiento abierto entre Sánchez y Díaz dejó achicharradas las opciones de ambos, ahora los dos necesitan tiempo para recomponer su imagen. La sevillana parte con ventaja, porque controla la Gestora que dirige el PSOE, y ésta controla los tiempos y la convocatoria del Congreso, que postergará hasta junio para aislar a su rival y lograr que se quede en el camino. Ese era el plan de Susana Díaz, y parecía estar funcionando a juzgar por el prolongado silencio de Sánchez (apenas dos actos públicos en dos meses, desde su dimisión).

La ejecutiva andaluza del PSOE no contaba con que los afines a Sánchez se movilizaran con tanta rapidez para resucitar a su candidato: coordinando a los diputados rebeldes del Congreso (los que se negaron a facilitar el Gobierno a Mariano Rajoy), a las más de 30 plataformas de militantes críticos que han nacido por todo el país en el último mes, la campaña de recogida de firmas en redes sociales para adelantar las primarias (dirigida por el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez) y a docenas de cargos intermedios, alcaldes y exdirigentes del PSOE descontentos con Susana Díaz.

El empujón que supuso la reunión del martes en Madrid ha hecho que los críticos con la presidenta andaluza decidan salir del anonimato: Miembros del PSOE andaluz en activo, como el secretario general de Granada capital, José María Rueda, o el concejal socialista en el Ayuntamiento de Cádiz, Juan Cantero, que se queja de las presiones de su partido a un Gobierno municipal en manos de Podemos (el PSOE sustenta al alcalde José María González ‘Kichi’). Muchos otros son encargos del partido en Andalucía, como los exdiputado Ramón Díaz, Maribel Montaño, María José Vázquez, Pilar Gómez Casero, Manuel Fernández, Rafael Martín o Elia Maldonado, o el expresidente de la Diputación de Cádiz, Rafael Román.

Estrategias de Podemos

Los sanchistas son minoritarios, porque ninguno de los barones territoriales les apoya, pero están haciendo mella en la hoja de ruta de la presidenta andaluza. “Les estamos subestimando”, dice un miembro de su directiva, que percibe cómo el grupo de críticos se ha servido de “herramientas de Podemos, como las redes sociales, para ganar terreno”. En efecto, los sanchistas están copiando “maneras podemitas”: articulan un relato sencillo y simplificado: “las bases, que tienen la legitimidad de ser coherentes en su no a Rajoy y defienden las esencias de izquierdas del PSOE, contra las élites del partido, el aparato, acomodado a un modelo de partido jerárquico, el ordeno y mando”.

En el entorno de Díaz hay “preocupación por la deriva que están tomando algunos compañeros”, temen que la fractura en el seno del partido se prolongue más allá del Congreso federal, que éste no sirva para reunificar y fortalecer al PSOE, sino para “prorrogar su agonía”. “No se dan cuenta de que de ésta, si no salimos unidos, salimos muertos. Hay un verdadero riesgo de escisión si no actuamos todos con responsabilidad”, dice un dirigente andaluz. Desde la ejecutiva del PSOE-A se le ha hecho llegar un mensaje al entorno de Sánchez para que “recapacite” y “tenga en cuenta las consecuencias de ahondar en la división”. “No se le pide que no se presente a las primarias, por supuesto, pero sí que juegue limpiamente, que no fomente ni permita que unos socialistas vayan contra otros socialistas y cuestionen su izquierdismo”, apuntan estas fuentes.

Con todo, el círculo más próximo a Díaz ha llamado “a la calma y a no ponerse nerviosos”. La candidatura de la sevillana será previsiblemente la más tardía, no se formalizará hasta que se haya abierto oficialmente la carrera a las primarias. El comité federal del 14 de enero pondrá sobre la mesa el calendario de elección interna: Se baraja la convocatoria del Congreso para abril y la celebración del cónclave para junio, aunque algunas voces, como la del expresidente del Gobierno Felipe González, sugieren que se adelante unos meses. Díaz espera que la división entre sus posibles rivales -sanchistas y exsanchistas- debilite las opciones de los críticos. La posible candidatura de Patxi López no está enterrada.

El vasco está sumando aliados de más peso que los sanchistas, antiguos fieles al exlíder, como el que fue su número dos, César Luena, la federación vasca casi al completo, encabezada por su secretaria general, Idoia Mendia, y el veterano Rodolfo Ares, o la líder de los socialistas navarros, María Chivite. Entre las fugas del sanchismo también está el senador Óscar López, responsable de la estrategia electoral del exlíder, el secretario general del PSOE de Murcia, Rafael González Tovar, la presidenta de Baleares, Francina Armengol (la única baronesa territorial que mantenía su apoyo a Sánchez) o el líder de los socialistas en Castilla y León, Luis Tudanca. El PSC, liderado por Miguel Iceta, ha prometido “neutralidad” a Susana Díaz, pero los catalanes se juegan su continuidad en los órganos de dirección del partido, tras romper la disciplina de voto en la investidura de Rajoy. Su intención de voto en las primarias determinará si siguen dentro del PSOE o fuera, y esto, a su vez, dependerá de que se posicionen a favor de un candidato del norte o una aspirante del sur.