mar. Mar 26th, 2019

“Abran las puertas del cielo que va nuestro compañero” (dedicado a El Mago)

Miguel Ángel Hernández, Alcalde de Valle Gran Rey

Miguel Ángel Hernández, Alcalde de Valle Gran Rey

“Aunque canto y me divierto / triste tengo el pensamiento” dice un viejo pie de romance, y esa sensación nos acompañó el pasado 24 de junio cuando salimos con el Ramo de San Juan, desde el centro cultural hacia la iglesia de Los Reyes, en Valle Gran Rey. Porque nuestro pensamiento estaba con José “El Mago”, y por él acudimos a la procesión, porque nunca faltaba a ninguna, y la mejor manera de honrar su memoria era yendo a la fiesta, cantando sus romances y pies favoritos. Recordarlo con la alegría de vivir que él profesaba y practicaba.

Para los que lo queremos, y somos muchos, tal y como se pudo comprobar en su multitudinaria despedida el pasado 20 de junio, “El Mago” siempre estará a nuestro lado: afinándonos el tambor, marcando el ritmo preciso con sus chácaras, entonando el pie de romance apropiado, con mudanzas trazando figuras invisibles en el aire, retumbando su risa sobre los cañones en los días de fiesta. Con esa forma de ser tan limpia y cristalina como el agua La Vica.

Lucas José Ortiz Mendoza “El Mago”, genio y figura, nacido en Chipude en 1941 y encarnación de buena parte de las vicisitudes históricas de la isla. Desde la infancia conociendo el duro trabajo del monte y los terrenos y ejerciendo, a lo largo de su vida, los más diversos oficios, eso sí, sin abandonar nunca su querida isla: trabajador en una paquetería, pescador, en la construcción y hasta regentó un bar de recuerdo mítico en la memoria colectiva, durante los años 80 del pasado siglo.

Él, que no pudo ir a la escuela, y que recibió su apodo de “Mago” estando en el cuartel “porque pensaban que no sabía nada”, acabo siendo maestro de todos nosotros. Compartiendo su sabiduría desde la humildad,  con el consejo sincero de un amigo y compañero, con la grandeza de los hombres buenos.

“Abran las puertas del cielo / que va nuestro compañero” le cantamos, entre lágrimas, sus amigos en la misa, una despedida emotiva a modo de pasaporte para la eternidad, y conociéndolo seguro que se presentó ante San Pedro bromeando: “Me llamo José El Mago y mi orgullo es ser gomero. Así es la vida”.

En el cielo se encontrará con todos los herederos y saldrán por entre las nubes a improvisar Años Nuevos. Y cuando desde lo alto de La Fortaleza sople un aire puro y fresco lo sentiremos presente silbando desde la eternidad y todos sabremos que estará siempre aquí, con nosotros, Lucas José Ortiz Mendoza, “El Mago”, la alegría de vivir.

Miguel Ángel Hernández Méndez

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