vie. Mar 22nd, 2019

Antonia San Juan estrenará el 20 de mayo “Mi lucha”, en el teatro Infanta Cristina de San Sebastián de La Gomera

La actriz Antonia San Juan estrenará el 20 de mayo su último espectáculo, “Mi lucha”, en el teatro Infanta Cristina de San Sebastián de La Gomera, un compendio de monólogos dedicado a su público fiel, con el que, a través del humor, pretende generar pensamiento crítico en el espectador.

Antonia San Juan, caracterizada por ser uno de los baluartes de la libertad de expresión escénica, continúa su periplo por los escenarios del país tras los éxitos cosechados en los últimos años en cine, televisión y teatro. Su última apuesta escénica, de la que además es directora, reúne textos del escritor y guionista canario Félix Sabroso, de la propia Antonia San Juan, y una exquisita selección de textos de autores de la categoría de Arthur Koppit.

“Mi Lucha” es el tercer unipersonal después de “Otras Mujeres” y “Las que faltaban” en el que el público se involucra desde el primer instante con el personaje identificando situaciones a las que todos y todas podemos enfrentarnos en un momento u otro de nuestra vida: la soledad, el amor, la enfermedad o la muerte. La capacidad interpretativa de Antonia San Juan no tiene parangón convirtiéndose en una figura camaleónica que puede arrastrarnos desde la más mordaz de las carcajadas hasta las profundidades de la melancolía. La complicidad que alcanza con quienes asisten a sus espectáculos hacen que la actriz goce de la admiración de un público fiel que sigue la carrera de la artista disfrutando de cada uno de los trabajos con los que cada vez más logra cautivarnos. En este montaje, entre otros, conoceremos a la propia hermana gemela de Antonia San Juan, que nos contará los secretos más inconfensables de la actriz y directora, pues no la soporta y le tiene una envidia que la corroe.

“Mi Lucha” es un nuevo reto al que se enfrenta la actriz canaria, galardonada recientemente por el Diario de Avisos con el premio Taburiente por su lenguaje y estilo personal.

‘Mi Lucha: Antonia San Juan en estado puro’, por Hugo Román

Cuando cumples cincuenta años sabes que te queda la segunda parte de tu vida”, afirma Antonia San Juan. Pero le harían falta muchas más vidas para contar y escribir todo lo que se le pasa por su cabeza. Ella afirma tener más ideas y escribir más de lo que va a vivir.

Y es que esta mujer es una artista sin parangón. Creatividad y versatilidad en estado puro.

Ella es Antonia San Juan, una persona culta, leída, que puede permitirse decir tacos sobre un escenario. Porque decir tacos es muy fácil en un país como el nuestro en el que se ha hecho un canto a la ignorancia. Un país en el que cuanto más ignorante es uno, mejor lo tiene para triunfar. Pero decir tacos desde la cultura es muy distinto.

Casada con el teatro, este torbellino se basta ella sola en Mi Lucha (Teatre Talia hasta el 7 de febrero) para mostrarnos una vez más su capacidad interpretativa, ofreciendo, desde su camaleónica personalidad, una gran variedad de registros.

Ella no es de derechas ni tampoco de izquierdas. En el siglo XXI no hay ideologías.

Ella solo cree en la ciencia, no en la religión. Dice desconfiar del médico que tiene en su consulta un crucifijo. Como tampoco entiende a aquellas personas que cuando salen de una operación y todo ha ido bien dicen “¡Gracias a Dios!”; pero sin embargo cuando el resultado no es el deseado le ponen una demanda al médico.

Para ella estar sola sobre un escenario es un salto sin red. Y en ese salto le acompaña el público al que invita a formar parte del espectáculo desde el primer instante. Con su divertida verborrea, su ingenio y su locuaz manera de transmitir, maneja al público a su antojo, llevándolo de la risa a la lágrima cuando ella quiere. Porque Mi Luchaplantea situaciones a las que todos, en un momento u otro de nuestras vidas, podemos enfrentarnos como son la soledad, el amor, la enfermedad o la muerte.

La gente quiere “píldoras” no espectáculos de una hora y media. La gente ahora busca un primer plato, un segundo, el postre, chupito y resopón. Y este menú deliciosamente irónico, dulce y amargo a la vez, es lo que podrán degustar en el Teatre Talia. Un menú para chuparse los dedos y repetir.

Su humor no es blanco. De lo contrario no sería Antonia San Juan.

Al terminar la función prefiere que le gente se lleve la idea de que Antonia San Juan es una hija de p… a que piensen que es graciosa.

Y es que ser gracioso es fácil. Lo difícil es ser Antonia San Juan.

La ‘lucha’ de Antonia San Juan con la realidad, Roberto Sahuquillo Caudet

Una cuñada vaga y borracha, una prostituta repudiada por su familia, una transexual muy operada, una periodista del corazón, una desequilibrada que no se casó por amor, una camarera que ha de memorizar cincuenta platos y hasta la hermana gemela de la propia actriz protagonista. Antonia San Juan es capaz de recorrer más de una docena de personajes en Mi lucha, una auténtica batalla de la artista consigo misma y con un texto nada fácil de aprender, de casi dos horas de duración, en el que lo mismo canta, recita o insulta.

El Teatre Talía de Valencia no acoge una obra cualquiera. Recibe un espectáculo donde se reúnen verdades como puños, que Antonia San Juan descubre, muy interactiva, a un espectador que no puede ni pestañear, a riesgo de perderse algo importante. Y en esta representación no hay nada de relleno, todo tiene su mensaje, su doble intención, su parte de show y su parte para reflexionar, para sorprenderte, para sonreír o para cabrearte.

Dice Antonia San Juan que ella no actúa para aquel que se vanagloria de pegar a una mujer, para el adolescente que esclaviza a sus padres sin dar palo al agua, ni para el que se siente orgulloso de no haber leído nunca un libro, ni tampoco para la Iglesia, el ejército o el que se cree de izquierdas, pero es un tirano. Pero sus mensajes van dirigidos a todos ellos. A los que no ofrecen libertad, a los que no disfrutan de la vida. A los que están siempre en su eterna lucha.

El espectáculo de la actriz (también directora y guionista en esta obra) es mucho más que un monólogo. No es, tampoco, la divertida Estela Reynolds. Ni la deslenguada Agrado. Es todo un torrente de emociones, de sensaciones, de personajes, de carisma, de pasión por el teatro, y de realidad. Cada una de las mujeres que salen a escena tienen un pasado, un futuro, y tienen una historia que transmitir, que necesita ser contada.

Y eso convierte Mi lucha en un golpe con la vida misma, en un espejo en el que a veces no queremos vernos reflejados, pero que debemos mirar. Quien vaya a ver a Antonia San Juan ha de ir atento, motivado e intuitivo. Y disfrutará. No siempre, no a cada segundo. Hay auténticos dramas que vivir. Pero hasta esos nos harán gozar. Porque la actriz sabe dar humor a lo más crudo, sin necesidad de edulcorar ningún mensaje. Así es el teatro. Así es Antonia San Juan.

 

 

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