dom. Abr 21st, 2019

Telefónica/Movistar: Quejas y reclamaciones congeladas, o del adiós

La compañía que nació exenta de competidores transmitiendo señales acústicas por medio de señales  eléctricas a distancia, Telefónica, hoy con el” apéndice”, Movistar, por mucho que se empeñen vendernos atenciones y mejoras de servicios a los consumidores, no está la cosa de satisfacción ni para sentirse cómodamente complacido.

En varias ocasiones hemos descolgado el auricular y marcado el jocoso numerito del 1004 (atención al cliente), a la que una voz “sedante” e impertinente grabada de una señorita a la orden, se apresura a pedirnos el motivo de nuestra llamada, a la que decimos, tratarse de consulta o aclaración sobre la facturación que nos pasan. Importes y conceptos en desacuerdo.

Empieza la señorita “virtual” de voz acaramelada, con él: estamos tomándole nota a su reclamación, y en el periplo de la espera a comprobar, le sale con él no se preocupe, ya está tomado nota; su número de reclamación es… Al tiempo, y como quiera que nada de nada; otra vez nos disponemos a formular nueva reclamación, y nos salen con que el importe reclamado se descontará en próxima factura. Pasa el tiempo, y ni con esas. Hartos de tanta bola y patraña, le hacemos saber que dejaremos de abonar la próxima factura si no se atiende debidamente la reclamación.

“No, no haga eso, porque le cortaremos el servicio y se verá afectado por que tendremos que comunicar a las operadoras su morosidad” Toma ya; “modus operandi” de aquí el sartén por el mango lo tenemos nosotros. Facturas del todo  galimatías a las entendederas comunes; de resúmenes y detalles donde se pierde uno ante tantos apuntes a saber. Ofertas a los buenos paganinis del Trio contratado: (Teléfono, ADSL, e Imagenio). 5o minutos gratis de lunes a viernes, y 500 minutos gratis los fines de semana, igualmente al mes. Pero donde no le figuran todos los números donde ha llamado y donde  le cobran por concepto de esas llamadas a la gratuidad, que luego le dicen, motivo haberse pasado de los minutos concedidos. Y a mojarse toca. Oleé.

No son tiempo para la pleitesía ni comulgar como era habitual en el pasado, con la compañía de bandera de las telecomunicaciones. Porque innegable, que cuando lideraba en solitario el mercado, paradójicamente funcionaba sin tanto canto a la sirena y el servicio al cliente por entonces, personados físicamente, contaba con mejor satisfacción. Hablar hoy, con alguien responsable en Telefónica para darle cuenta de ciertas tropelías, telefónicamente, es una entelequia o está de imposible. Esto de: pague y luego reclame; espere Vd.; que corra, con suerte…, es la práctica abusiva de quienes se saben tenerlo bien amarrado en la garantía de sentirse airosos en la cobranza. Como se echa en falta que el propio ministro canario de Telecomunicaciones José Manuel Soria, ponga fin a los manejos y triquiñuelas en este sector de Operadoras a lo tiburón.

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