jue. Feb 21st, 2019

Sí. El genuflexo Clavijo quiere comprar voluntades con el dinero del IGTE

Dice el genuflexo Clavijo, coreado por quienes tienen buenas razones para ello, por la cuenta que les trae, que sus propósitos de reparto de las perras del IGTE que regalara Montoro en trances preeelectorales, son “aprobados y, si se me permite, aplaudidos por las autoridades de seis de las siete islas”. El genuflexo Clavijo demuestra haberse aprendido el argumentario, porque es el mismo que repiten todas las partes interesadas en este asunto. Narvay Quintero, consejero responsable del sector primario, adorna la tesis con un conocido chsitecillo: “Si uno nada en dirección contraria que los demás, no puede pensar que los equivocados son los otros”. Y todo esto, insisto, para justificar el reparto de unas perras que todo el mundo sabe que será injusto.

CLAVIJO FELIPEComo no caeré en la petulancia de pensar que todo el mundo me sigue todo el tiempo, aclararé que llamo genuflexo a Clavijo, no solamente por su palmario servilismo frente a la realeza española (y el tipo se llama nacionalista) sino, sobre todo, porque se postra permanentemente de hinojos ante ese empresariado isleño que suple su ineficacia de gestión con la compra ominosa de quienes detentan el poder.

Hagamos ahora un poco de historia. El anterior titular del gobierno de Canarias, el recordado Paulino, tenía serios problemas internos para mantenerse en el trono de su partido, y utilizaba sin rubor los recursos oficiales para satisfacer a aquellas autoridades insulares que pertenecían a la coalición empresaria nada canaria, y conseguir así que le apoyaran en los órganos de decisión de su partido. En esa clave hay que explicar la alineación -contraria a sus principios neoliberales- que Paulino concedió al rechazo a las prospecciones, con lo que se granjeaba la amistad de las fracciones conejeras y majoreras. Eso sí. Paulino no precisaba de muletas para conservar su gobierno, porque le bastaba con la complicidad, del Pp, primero; del PsoE, después.

Ahora, el genuflexo Clavijo sufre el mismo problema interno, pero asociado y potenciado con la otra dificultad emanada de que su partido y el del cómplice de turno, el PsoE, no suman los escaños suficientes para la continuidad en el gobierno y la salida adelante de las leyes que interesan a quienes de verdad mandan en Canarias, los empresamangantes. Y, vaya por Achamán, los tres votos que le faltan al genuflexo Clavijo los tiene precisamente el tipo que ha hecho del chantaje que le permite la mala aplicación de la triple paridad, el meollo de su estrategia política. El poco honorable aseregeriano Casimiro.

En estas tribulaciones se encontraba el genuflexo Clavijo, a quien se le hacía corto el magro presupuesto para contentar a tanta gente que le tarifaba los apoyos, cuando apareció Montoro, dispuesto a derramar unos milloncitos que le estaban regateando a Canarias, hacía tiempo. En realidad, la mitad, porque el otro cacho ya lo había regalado Zapatero en su día, de los fondos procedentes del IGTE, que el gobierno español le descontaba de la financiación.

Entonces, el genuflexo Clavijo que, en su prepotencia, piensa que el resto de las almas mortales canarias caemos en la estolidez, creyó haber encontrado la solución de sus problemas: como quien no lo quiere, se sacó el tan denostado mal criterio de la triple paridad y, merced a ese subterfugio, beneficiaba precisamente a aquellos cuyos favores demanda: en la coalición empresaria, los votos orgánicos de quienes ocupan gobiernos insulares periféricos. Y, para el Parlamento de Canarias, los tres votos decisivos de ASG, la Asociación Socialista Gomera, de Casimiro.

Pero hubo quien se alzó, con tal fuerza, que hasta el imperturbable genuflexo Clavijo tuvo que arriar la vela grande, para, acto seguido, enarbolar la vela chica. La vela negra del pirata. Y la animalada sublime del reparto del IGTE en función de la triple paridad, la cambió con un supuesto Plan de Desarrollo, que financiaría proyectos insulares, con fondos terminalistas. Y ahí está la trampa: porque la adjudicación de fondos será, que nadie lo dude, discrecional y arbitraria, como es costumbre en la coalición nada canaria. Será Clavijo, por interpósita y fiel persona, quien diga para dónde va cada euro del dichoso IGTE.  esa  es la trampa que le da magua a Antonio Morales. Y por eso Román tiene tanta razón cuando le espeta al genuflexo que compra a la gente con las perras -que pertenecen al pueblo canario- del IGTE.

Chema Tante

 

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