sáb. Feb 23rd, 2019

Videojuegos en las aulas: otra forma de aprender

La primera imagen que se viene a la mente al pensar en videojuegos es la de un grupo pequeño de niños o adolescentes delante de una videoconsola. Hoy en día el videojuego es mucho más que eso y puede ser una herramienta muy útil para la educación.

Una de las dificultades más frecuentes que afrontan los profesores es la de mantener alta la motivación de los estudiantes y despertar su interés por aprender, así como conseguir que participen de forma activa en las actividades que se organizan en el aula.

Integrar los videojuegos dentro del proceso de aprendizaje es una forma de trabajar con los alumnos desde una perspectiva más dinámica y amena, de captar la atención de los estudiantes y de motivarlos a trabajar en la mejora de sus habilidades y en la adquisición de nuevos conocimientos.

Hoy en día ya hay muchas iniciativas innovadoras que integran los videojuegos en el aula. Las ventajas son múltiples: Es un recurso económico y fácil de configurar que no requiere una explicación para que los estudiantes comprendan su funcionamiento, pues ya están familiarizados con ellos. La predisposición de los niños a jugar, facilita que se acerquen a los videojuegos sin sentirse presionados, lo que facilita que tengan una mejor disposición a participar y a aprender.

Integrar los videojuegos en las aulas es beneficioso para los estudiantes en muchos sentidos. Algunos de los beneficios del uso de videojuegos en la enseñanza son:

  • Ayudan a trabajar la perseverancia y la paciencia

Los videojuegos plantean a los estudiantes una serie de retos que aumentan en dificultad a medida que se avanza. Los niveles más difíciles muchas veces requieren de muchos intentos antes de poder superarlos. Esto ayuda a trabajar la perseverancia de los estudiantes, los enseña a lidiar con las dificultades y los ayuda a gestionar el fracaso y a ser pacientes.

Comprender que no todo se consigue con facilidad y que es necesario esforzarse y dedicar tiempo para alcanzar un objetivo trabaja la disciplina y el autocontrol de los alumnos, ambos muy importantes para tener un buen rendimiento académico.

  • Mejoran habilidades como la memoria, la lógica y la resolución de problemas

Muchos videojuegos plantean desafíos que requieren recordar pistas que se han recolectado a lo largo del recorrido, aplicar la lógica para solucionar acertijos y utilizar la creatividad para resolver los problemas que impiden superar un nivel

Trabajar estas habilidades ayudará a los estudiantes a tener una mente ágil y a analizar mejor las situaciones que se le presentan, para llegar a conclusiones con mayor facilidad.

  • Acercan a los estudiantes a situaciones que requieren planificación a largo plazo

No todos los videojuegos consisten en niveles concretos que superar. Juegos como SimCity, Farm Ville y otros juegos de restaurantes o tiendas proponen otro modelo de juego. En esos juegos se requiere una planificación y distribución de los recursos disponibles para conseguir hacer crecer la granja, el restaurante o la ciudad.

Estos juegos trabajan la capacidad de planificar a largo plazo y de gestionar una serie de bienes para conseguir un beneficio. Además, los estudiantes aprenden a reaccionar ante los imprevistos y a ser más organizados.

  • Mejoran la experiencia de aprendizaje al captar el interés de los estudiantes

Es más fácil aprender cuando se está animado y contento, cuando se tiene buena disposición. El videojuego es muy beneficioso en este sentido: aprovecha la predisposición natural de los estudiantes a disfrutar del juego para mejorar la experiencia de aprendizaje.

Además, los videojuegos ayudan a hacer más amenas asignaturas que son más pesadas o difíciles para los estudiantes. Existe una amplia gama de videojuegos educativos para trabajar distintas áreas de conocimiento y para estimular la curiosidad por aprender más sin que los alumnos se sientan obligados a ello.

A medida que la tecnología avanza también cambia la forma de comprender la educación. Integrar nuevas formas de enseñanza en las aulas y promover modelos en los que el aprendizaje sea visto como una actividad global, que no se ciñe a los libros, es un gran avance para conseguir entornos en los que los estudiantes están motivados y dispuestos a aprender.

Por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.

 

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