mar. Mar 26th, 2019

Sigue sin corregirse los “puntos negros” de la carretera entre San Sebastian de La Gomera y Hermigua

La carretera entre San Sebastián de La Gomera, la GM1, se caracteriza por lo que podríamos llamar una “mala ejecución” en algunos de sus tramos.

A efectos de seguridad el tramo entre el llamado túnel de la cumbre y el casco urbano de Hermigua tiene como barreras de defensa una estructura metálica con una vista de madera que está muy bien para conjuntar con el entorno, pero que es frágil y con un simple “toque” de cualquier vehículo produce el derrumbamiento de esta barrera de “seguridad”.

En la época de lluvias que estamos los conductores tienen en cuenta en este factor y debido a ellos disminuyen su velocidad y toman precauciones extras.

Sin embargo, y a pesar de esto, en los últimos días se han producido varios incidentes que no han tenido gravedad, pero podrían tenerla.

Lo curioso de esto, es que los incidentes se están produciendo de forma reiterada casi en los mismo puntos, en los que podríamos llamar “puntos negros” donde bien las barreras no son suficientes o bien la calzada o la inclinación de la curva no es el mejor diseño ni está en su mejor estado.

Existe algún punto en concreto donde en los últimos años se ha producido más de una docena de incidentes, donde de forma reiterada se producen caídas de vehículos o choques contra la endeble barrera de seguridad.

Por citar un ejemplo, a unos doscientos metros antes de la primera rotonda de Hermigua en los últimos años se han producido múltiples incidentes, algunos inclusos con graves consecuencias sin que por la autoridad responsable se proceda a mejorar el firme o a reforzar de forma conveniente las barreras.

Para conocer donde están exactamente dichos puntos solo sería necesario pregunta a los usuarios habituales de la vía que de forma inmediata podrían explicar que sucede e igualmente la solución para mejorar dichos tramos no parece nada costosa ni desproporcionada.

De igual forma, es de destacar, la falta de previsión para evitar la caída de piedras a la calzada, es una cuestión que repercute de forma directa en los usuarios de la vía. Los lugares más habituales donde se producen los desprendimientos se conocen de sobra, pero sin embargo no se realizan labores preventivas para evitar esta situación, dejando a la naturaleza que decida cuando cae la piedra en vez de intervenir con el adecuado personal y adelantarse a estas situaciones.

Ahora que está de moda pedir dinero para carreteras nuevas, también sería conveniente que la autoridad responsable del mantenimiento se tenga la gentileza de invertir unos euros en su adecuación y mejora.

 

 

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