dom. Mar 24th, 2019

Rogelio Botanz y el Mumes

Francisco Javier González

Francisco Javier González

He perdido la cuenta de los años que hace que conozco a Rogelio Botanz, pero fue a partir de la creación en 1982  del Centro Canario de Estudios, Amistad y Solidaridad entre los Pueblos de África “Amílcar Cabral”, nombre completo de la Asociación que tuve el privilegio de presidir, cuando comenzamos un contacto más estrecho y una hermosa colaboración. Reconozco que, por la prevención que en aquellos momentos, recién celebradas con un gran boicot independentista a la presencia de españoles en las oposiciones a Maestros de Primera Enseñanza, me podía inspirar la procedencia de Rogelio se fue diluyendo con el contacto, en principio no siempre fácil, que el tiempo, que pone todo en su sitio, nos fue deparando.

Todo se estrechó en 1984 cuando se celebró el que hasta la fecha ha sido, el mejor y más numeroso ACENTEJO. La celebración, a la que concurrieron más de 1.500 personas -muchas de ellas vecinos del lugar- y con importantes representaciones de compañeros de Tamarán y Titerogakat, tuvo una primera parte donde, tras la presentación del acto que hizo un destacado miembro del Centro, Pantaleón Hernández, actuaron sobre el escenario cedido por el Ayuntamiento matancero, los grupos folklóricos “Los Sauces” de El Sauzal, “Tinizara” y “17 de Enero” de la Matanza , y “El Moral” de San Miguel de Geneto, los cantautores Andrés Molina, Alberto Cañete y el propio Rogelio Botanz, los poetas Francisco Viñas, Isabel Medina, Tomás Chávez y Chucho Dorta (Benahuya). Luego me tocó a mi, como Presidente del Centro, glosar la historia de la fecha y la significación del acto y tras ello se hizo un homenaje a la entonces ya casi centenaria victoriera, Dª Adela Hernández, la última alfarera del Norte de Tenerife, que, con palabras sentidas, subrayó la continuidad de una línea que unía a aquellos antepasados que libraron la batalla con los que en ese momento la celebrábamos, hilo conductor de una etnia que no se pierde en el tiempo, carácter continuo que ayudó a realzar una magnífica exhibición de Lucha Canaria (Vidal Martín, Chani y Cecilio del Santa Cruz C.L. y Manolo Mendoza del Tacuense), otra de Juego del Palo de la Escuela de Aguere y la fabricación de cerámica en vivo delGrupo Aitiden del propio Centro. Para el colofón del acto, en la Compensatoria de Adultos de la Matanza, que dirigía Rogelio Botanz, se confeccionaron, con chapa de hierro, armaduras, escudos, corazas y espadas, además de trajes de los soldados españoles de la época y suficientes tamarcos guanches, escenificándose, con el sonido de fondo de los bucios de “Los Benijeros”  la batalla a lo largo del barranco, escenificación en que Rogelio -que actuaba de capitán español- corrió verdadero peligro físico a manos del entusiasmo, siempre contagioso, de Benahuya que dejó al pobre Rogelio molido como un zurrón a pesar del escudo con que se protegía mientras gritaba“para ya, Chucho, que me vas a matar de verdad”.

Bastante colaboramos desde entonces, incluyendo alguna de las primeras celebraciones en Gomera de “La Rebelión de los Gomeros” y en el fructífero aprendizaje por Rogelio del Silbo Gomero con el común y querido amigo y máximo maestro de nuestro Silbo, el gran Mago de Chipude, verdadero Hijo del Sol, Isidro Ortiz, y tuve la ocasión de ver la perfecta integración en Rogelio del doble carácter que desde entonces lo define como un Abertzale Euskaldún y un Patriota Guanche en una sola pieza. No me voy a referir a la enorme trascendencia del trabajo de Rogelio en pro de nuestra cultura específica, desde el Silbo al Juego del Palo o el Taller Canario o nuestras Endechas históricas ni al entusiasmo contagioso que pone en todo los que hace que lo ha hecho merecedor de este MUMES y de mucho más, pero no puedo dejar de mencionar una enorme deuda que Juana y yo tenemos con él. Cuando mi hijo Tinguaro se fue a morar entre verdes estrellas con los Machiales, las Chácaras de Rogelio y los bucios de mis compañeros Jaime, Carlos y otros muchos camaradas acompañaron su pública despedida. Recuerdo que ese día me dijo “A partir de ahora puedo decirque pertenezco a este pueblo y que soy tan canario como vasco”

Ahul aña, amidi d amddakul ROGELIO. Tanenmirt-nk nnun tawuri!!

Osasun anaia, lagun eta lankide Roger. Eskerrik asko zure lanagatik!!

Salud hermano, amigo y compañero Rogelio. Gracias por tu trabajo!!

Francisco Javier González

Gomera a 23 de julio de 2015

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