jue. Mar 21st, 2019

Aprender del fracaso

Cada día estamos más cerca de mayo, cada día más cerca de las elecciones municipales y, por tanto, cada día más cerca de poder, por fin, ceder el testigo como concejal del Ayuntamiento de Valle Gran Rey a otro vecino.

Parece que este año habrá en el pueblo un rosario de partidos mayor que nunca, lo que supone una gran noticia para aquellos que aún no tenemos decidido el voto y buscaremos entre la pluralidad de los programas aquella opción que nos acerque más al pueblo que queremos, alejándonos, a la vez, de políticas caciquiles de gobernantes que ejercen su voluntad de espaldas al pueblo.

Sin pretender ser ejemplo para nadie, sí me gustaría en éste y próximos artículos, dar mi opinión para que tanto los votantes, como esos vecinos que pasarán a dirigir el futuro de todos, puedan extraer alguna enseñanza de mi corta experiencia en el cargo.

Yo no soy ni he pretendido ser “político”, así que puestos a valorar mi trayectoria en estos seis meses en el cargo, diré algo que nunca le oiréis a un político sobre su gestión: HA SIDO UN FRACASO. Así que lo primero que tengo que hacer es pedir disculpas, nuevamente, a todos aquellos que hace cuatro años depositaron su confianza en mí.

Lo más triste cuando uno intenta cambiar las cosas es darse cuenta de que SER CONCEJAL EN VALLE GRAN REY NO SIRVE PARA NADA. Y SI ERES CONCEJAL EN LA OPOSICION, MENOS.

Bien por falta de carácter, decisión, ganas,… o simplemente porque las competencias son las que son y están en manos de quien están, el rumbo de lo que será el Valle Gran Rey de los próximos años está en manos de personas que desde San Sebastián o Santa Cruz, y viniendo al pueblo una o dos veces al año, deciden qué es lo mejor para nosotros sin contar con nosotros. Son esos mismos que no han hecho nada por este pueblo, pero vienen justo ahora, antes de las elecciones para decirnos que tienen las soluciones y las claves para arreglarlo todo.

Y podría poner muchos ejemplos: hace poco salía la noticia de que Puertos de Canarias haría una inversión de muchísimos millones este año, de ellos nada para terminar la segunda fase del de Vueltas; Costas sigue acometiendo proyectos de avenidas marítimas en todos los municipios turísticos de España menos en la Playa y la Puntilla (es más, somos los ciudadanos de este pueblo los que tenemos que pagar la reparación del muro de la playa); desde el Cabildo se siguen imponiendo obras pufas (embotelladora, cochinera, mirador del Santo, tajea del barranco, la “cosa” de San Antonio,… O más recientemente, el mirador de la “peineta”, la peatonalización de Vueltas o el museo del “mojo” de Juan Rejón) todas ellas obviando deliberadamente la voluntad popular.

Otro ejemplo, muy gráfico, del poco poder del ayuntamiento lo podemos encontrar en las diferentes mociones aprobadas por UNANIMIDAD de todas las fuerzas del pleno y enviadas a otras instituciones: iluminación de los túneles, reparación de los charcos en las vías de propiedad insular, publicitar la guía Secretos Azules para la promoción del turismo de buceo, solicitud de estudios sobre la presencia del erizo de Lima en las costas, la línea marítima interior, la mejora de la vigilancia pesquera,… O incluso la designación de la rotonda de Vueltas con el nombre de José el “Mago”, son evidencia de que Valle Gran Rey importa muy poco a los que gobiernan fuera de estos cuatro riscos.

Tampoco mejora la cosa si miramos simplemente el propio funcionamiento interno de la máxima institución local. En este medio año como concejal, he visto desfilar una buena ristra de quejas, ideas y propuestas (muchas de ellas trasmitidas directamente por vecinos y colectivos) La inmensa mayoría han terminado en algún cajón por falta de VOLUNTAD. Esto queda muy bien ilustrado, por ejemplo, con el tema de la falta de seguridad en las playas (sobre todo en la del Inglés): se llevó como pregunta por qué no había banderas, ni vigilancia en las playas; se llevó como ruego la colocación de un cartel en varios idiomas alertando de los peligros en una zona donde todos los años hay sustos o ahogados; y, se llevó en dos mociones mejorar esa seguridad (una con las banderas azules y otra con un proyecto para mejorar el entorno de la playa y crear un mirador de las estrellas) De todo eso NADA o algún remiendo.

Y junto con esta, otras muchas casi reiterativas en todos los plenos: limpieza; estado de los jardines; web municipal; radio; plan general; trámites en las licencias de obra (sobre todo con las afectadas por el incendio de 2012); estado de la concesión del mirador Cesar Manrique; morosidad en la recaudación; depuradora de Arure; parque infantil de Guadá;… Siempre hay algún trámite externo que no llega, alguna institución que no contesta, una competencia que no se puede o no se sabe asumir,… O simplemente falta de VOLUNTAD y CARÁCTER.

Podría excusarme diciendo que no he podido hacer más, pero me gusta ser crítico, así que diré mejor que no he sido capaz de trasladar o apoyar esas voluntades populares con la fuerza suficiente.

No quiero con esto desilusionar a los que espero sean “jóvenes futuros políticos” de este pueblo o al resto de votantes que les daremos nuestro apoyo. Quiero ponerles sobre aviso. Gobernar es tan sencillo como escuchar al pueblo y defenderlo donde haga falta, contra quien haga falta y con las herramientas que sean necesarias. Lo que no quisiera es que, esos mismos que hasta hace poco estaban en otras instituciones imponiendo, ignorando o incluso despreciando deliberadamente a Valle Gran Rey, vengan a imponer las políticas del cacique que gobierna de espaldas al pueblo.

Ya para terminar sí que me gustaría que, de una vez por todas, estas elecciones nos alejaran de las “tradiciones” antidemocráticas e irrespetuosas tan típicas de Valle Gran Rey: peleas entre familiares por apoyar a partidos distintos; cambios o pago de votos; vigilancias; amenazas; crear ciudadanos de primera y tercera dependiendo de la orientación de su voto;… La democracia al final no deja de ser un derecho, la libre voluntad de cada individuo para decidir quién es el mejor para defenderle los próximos cuatro años.

Hay que respetar esa libertad aunque no nos guste.

Dailos J. Dorta Barroso.

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