dom. Mar 24th, 2019

Rajoy no vive en España

Alejandro_InurrietaLa rueda de prensa previa a las vacaciones estivales que se dignó dar el Presidente Rajoy debería grabarse y ser materia de estudio en las facultades de Ciencia Política y Comunicación, como el mejor ejemplo de propaganda y alejamiento de la realidad.

Mucho se ha hablado de lo que el poder provoca en las mentes de los inquilinos de la Moncloa,  pero el mensaje del Presidente Rajoy solo se puede entender en clave de aislamiento social y mediático, sólo perturbado por las voces que le susurran que todo va bien, especialmente para los grupos económicos y mediáticos que sostienen al ejecutivo.

En esta rueda de prensa, la única con preguntas en mucho tiempo, fue monotemática y claramente electoral, pasando de largo por asuntos tan importantes como la corrupción creciente en su partido, y en otros a derecha e izquierda, del problema catalán, o la crisis internacional por los crímenes de guerra perpetrados por Israel contra Palestina. Por tanto, Rajoy se centró en anunciar con solemnidad que la crisis se ha acabado, que la recuperación es firme y ha venido para quedarse, como si la economía española fuese autárquica  y no dependiese del ciclo europeo, o del ruso, por poner un ejemplo. Estas aseveraciones, tan peligrosas como irresponsables y de mal gusto, solo esconden un deseo irrefrenable de ganar adeptos y despreciar a aquellos que nunca le podrían votar.

Para desgranar los datos actuales, y poder llevar a cabo un diagnóstico adecuado, hay que tener en cuenta la importancia de que existan estadísticas de calidad y veraces, algo cuestionado en los últimos tiempos en España por múltiples estamentos. Por ello, hay que partir del hecho que el PIB del 2013 debería ser revisado a la baja con nitidez. Los datos de la encuesta de presupuestos familiares de 2013 publicados recientemente confirman la segunda mayor caída en el gasto de las familias desde el inicio de la crisis, de manera que el consumo privado deberá ser revisado a la baja.

Además los datos del sector exterior son incompatibles con los aportados por el Ministerio de Economía, de manera que en el segundo semestre de 2013 la contribución del sector exterior en realidad fue negativa. Respecto a los datos de consumo público, cuyas cifras recogidas en la Contabilidad Nacional de los dos últimos trimestres pasarán a las hemerotecas como claros ejemplos de ingeniería contable, son absolutamente incoherentes con los datos de la Intervención General del Estado. El Gobierno habría desplazado parte del gasto público realizado en el último trimestre de 2013 al primero de 2014 con el objetivo de aproximarse al cumplimiento del déficit público establecido por Bruselas. En las revisiones de agosto de este año y en la definitiva de agosto de 2015, el PIB de 2013 debería caer finalmente entre un 2,0% y un 2,5%, salvo que se trate de mantener artificialmente el PIB real revisando fuertemente a la baja el deflactor del PIB, como ya se hizo en 2008.

Después de más de seis años de intensa recesión, ninguna de las causas que originaron la actual crisis sistémica, un volumen brutal de deuda y una banca insolvente, se han solucionado. Se ha vuelto a retroalimentar una dinámica de reactivación del proceso de endeudamiento con nuevas burbujas financieras como único camino de superación de la crisis. Sin embargo hay una notoria diferencia respecto a 2008. Mientras que en 2008 la mayoría de la deuda era privada, los procesos de resolución de la crisis bancaria y otros procesos de socialización de pérdidas privadas ha disparado el volumen de deuda pública a niveles inasumibles. La deuda total de nuestra economía, privada y pública se aproxima a los 4,4 billones de euros, alrededor del 430% de nuestro PIB.

Las entidades bancarias no son transparentes en lo referido a los activos tóxicos. Se sabe que el montante total supera al traspasado a la SAREB, e incluye préstamos y créditos a Pymes, a empresas participadas, a créditos hipotecarios sometidos a constantes refinanciaciones. La mora bancaria se encuentra en máximos históricos, 13,4%, frente a niveles del 2% antes de la crisis. Sin embargo si añadimos el importe de la Sareb, y todos los activos contaminados que hemos comentado, la mora real supera el 20%. En este contexto el crédito a empresas y familias está paralizado. Como consecuencia de esta situación de solvencia y capitalización cuestionada, el crédito a empresas sigue descendiendo, también por factores de demanda, ya que la solvencia de los demandantes sigue bajo mínimos. Esto está produciendo un encarecimiento del coste del dinero inasumible para buena parte de hogares y Pymes.

Bajo estas premisas, al BCE solo se le ocurre lanzar nuevas emisiones de LTROS para forzar a que el crédito fluya entre entidades y hacia el consumidor, sin darse cuenta que la reconversión de las entidades no ha finalizado, lo que se deja notar en el volumen de empleo que sigue destruyendo el sector. Los privilegios del sistema financiero continúan, no ha habido ninguna medida de regulación que mejore la transparencia, o para reducir el balance financiero a nivel agregado. Los bancos siguen comprando deuda pública y eso otorga a los países como España una vía para poder seguir creciendo tímidamente, agrandando la burbuja de deuda pública, alentada por los bajos tipos de interés.

En el mercado laboral español, las noticias no son mejores, a pesar de la euforia tras la EPA del segundo trimestre. La población activa comenzó a caer en 2011, fruto del descenso poblacional y de la propia población activa que refleja la ausencia de expectativas de trabajo dignas, más allá de contratos por horas o por días.El dato de la EPA del segundo trimestre implica que el crecimiento económico continúa siendo negativo, resultado de sumar las horas trabajadas y la variación poblacional, reflejando en realidad la mayor precarización del factor trabajo de nuestra historia democrática. Cuando se está modificando el tipo de jornada habitual, hay que tener mucho cuidado con las cifras, y no confundir creación de empleo con precarización del existente. Por ejemplo, si se destruyen mil empleos a jornada completa y se crean 1.500 a media jornada, en realidad no hay más trabajo porque se destruye en horas el equivalente a 250 puestos de trabajo. Según la EPA se han perdido casi cuatro millones de horas de trabajo y hay 128.800 ocupados más. Por tanto,  se puede afirmar de manera rotunda que trabajar en España no garantiza salir de la pobreza.

En un año se han perdido el 0,7% de las horas trabajadas aunque el número de ocupados aumente el 0,8%. Este aumento de ocupados se produce exclusivamente en el sector servicios. En ese sector aumentaron las horas un 0,2% y el número de empleos un 1,7%. La industria ha perdido un 1,8% de las horas trabajadas. La industria manufacturera que representa el 90% del empleo, perdió un millón y medio de horas y diez mil ocupados. Una vez más se manifiesta una gran debilidad por falta de sectores competitivos de alto valor añadido que pudieran tirar de una recuperación, que sólo existe en la imaginación de los gurús electorales.

La reforma laboral ha eliminado un millón y medio de empleos a jornada completa y surgen doscientos cincuenta mil a jornada parcial o discontinua. Se han destruido setecientos cincuenta mil puestos fijos y medio millón de temporales. En el último año la tasa de precariedad ha aumentado 1,1 puntos. Este aumento de la precarización y la expulsión de trabajadores de las empresas con unos derechos consolidados y ganados a lo largo de los años, fuerza su entrada en otras empresas en situación de extrema debilidad que se traduce en un salario mucho menor.

El Presidente Rajoy pasó de puntillas sobre la realidad del supuesto crecimiento español. La calidad y el origen del mismo. Ya no se ufana en vender que el sector exterior es el motor de la economía española, sino que el deterioro del mismo es notable hasta mayo, con un déficit corriente de más de 10.700 mill.€. Es decir, el gobierno vuelve a las andadas, un crecimiento financiado con deuda y un intento de reavivar el consumo privado vía crédito, algo que se criticó tanto a Zapatero y que costó mucho desmontar. Esto se explica por su gran desconocimiento intelectual de los condicionantes del comercio exterior y de las variables que explican nuestro magro sector exterior. La consecuencia de este nuevo giro exterior es el fuerte aumento de la deuda externa neta de España hasta alcanzar un nuevo récord, 1,021 billones de euros, el 99,8% del PIB. Aún no hemos salido de la crisis y una nueva crisis de balanza de pagos está encima, es decir volvemos al principio de la crisis.

Finalmente, ni una palabra dijo Rajoy sobre la evolución de las rentas salariales y la desigualdad, verdadero termómetro de la salud económica y de las expectativas de reactivación. A finales de 2013 el servicio de estudios del BBVA afirmó que había encontrado ese nuevo maná, la evidencia empírica de que en España las bajadas salariales reales iban acompañadas de reducciones en la tasa de paro. Se trata de una pura correlación espuria, ya que había una tercera variable, que ellos no consideraban, la deuda. Las reducciones de salarios no son eficaces en la lucha contra el desempleo, mientras que la demanda sí que lo es. Economistas como Stockhammer y Onaran ya demostraron que para economías tan dispares como las de Estados Unidos, Reino Unido o Francia, y contrariamente a las expectativas neoclásicas, no había ninguna evidencia de que los cambios en los salarios reales, y por lo tanto la distribución de la renta, afectaran al desempleo. Pero no solo eso, la sustitución de trabajo por capital en respuesta a una mayor participación de los salarios no se verificaba empíricamente. La conclusión política más importante es muy simple: las reducciones de los salarios no son eficaces en la lucha contra el desempleo, mientras que la demanda lo es claramente.

Si el motor del crecimiento de nuestra economía fuera el sector exterior, el superávit creciente en la balanza comercial se vería respaldado por un proceso masivo de inversión que mejorara nuestro aparato productivo. Pero ello no está ocurriendo. Ni las inversiones directas de los extranjeros en nuestro país están mejorando; ni las empresas españolas implementan procesos de inversiones en bienes de equipo acordes con elevados ROE. Prefieren procesos de reducción de deuda que invertir fuera a tasas muy bajas. Por tanto la pregunta que surge es, ¿dónde ha ido el capital extranjero que ha entrado en los dos últimos años? ¿Han ido a mejorar nuestro aparato productivo? ¿O simplemente han aprovechado las caídas de precios en distintos activos inmobiliarios y financieros para obtener plusvalías rápidas? La tesis más plausible es la última.

Para apoyar este argumento, nos fijamos en el componente de rentas de la balanza de pagos. En los últimos meses está registrando un déficit creciente. Por un lado las inversiones extranjeras obtienen importantes retornos, lo que se traduce en importantes salidas de renta. La principal explicación es que compraron barato, a precios de saldo. Por otro lado, las masivas inversiones directas españolas en el extranjero, en pleno proceso de internacionalización de la gran empresa española, producen un rendimiento bajísimo, lo que se traduce en entradas de renta ridículas. La principal explicación es que compraron muy caro.

En resumen, hay mucho que hacer antes de dar por superada esta fase aguda de recesión económica y social. Hay que recuperar todos los recortes en educación, dependencia, sanidad y derechos sociales que han desembocado en pobreza y desigualdad que inició con gran dinamismo Zapatero. La situación es dramática para muchos hogares sin ingresos, para jóvenes y mayores que no encontrarán empleo nunca y para tantos ciudadanos descapitalizados.  Pero lo peor es que se sigue apostando por un modelo de acumulación de deuda, consumo vía crédito y empleo barato, sin horizonte de cambio de patrón de crecimiento. Pero claro, lo principal es ganar elecciones.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.

 

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