dom. Mar 24th, 2019

#UnMilitanteUnVoto

Patricia Hernández, diputada del PSOE por la provincia tinerfeña..

Patricia Hernández, diputada del PSOE por la provincia tinerfeña.

El domingo 25 vi llegar a la sede del PSOE de Santa Cruz a casi todos los interventores (llegue justo cuando terminamos en el colegio electoral donde estaba). Llegaban cansados, nerviosos, con sonrisa o no en función de los resultados que se habían obtenido en las mesas donde habían pasado todo el día.

La mayoría entraba preguntando “¿Sabemos algo?” o “¿Cómo vamos?”. “Queda un poco”,  “todavía no se sabe nada”… contestaban los que habían escuchado previamente esa respuesta. Cogían un trozo de pizza, o una manzana y miraban al televisor y al móvil, al móvil y al televisor esperando noticias de los resultados. Mientras, comentaban lo que había pasado en sus mesas y las anécdotas del día.

Una jornada de trabajo duro que completaba una campaña en la que se habían dejado la piel. Jóvenes que era la primera vez que votaban y la primera que eran interventores; madres y padres que habían dejado a los hijos con los abuelos para estar todos el día trabajando para “su PSOE ” sin pedir nada a cambio; abuelos  que no faltan a la cita desde las primeras elecciones…

Me quedé hasta el final en la sede. Hasta que se fue el último de los interventores con una sensación agridulce. Fastidiada si, por una derrota sin paliativos, pero también orgullosa. Orgullosa de tantos miles y miles de militantes que han dado lo mejor de sí mismos en una campaña difícil.

Nunca escribo del partido, no me gusta. No me gusta hablar de nosotros. El PSOE es un instrumento de transformación de la sociedad y no un objetivo en sí mismo, así que los artículos y mis intervenciones públicas, aunque sin rehuir ningún tema, son sobre los problemas que vive la gente: dependencia, vivienda, violencia de género, educación, pensiones…

Pero es que el instrumento sobre todo debe ser útil a la sociedad a la que sirve. E ilusionarla. Y no, mucha gente ha mirado para otro lado porque ya, este instrumento, el PSOE, no ilusiona. Así que permítanme, pero esta vez sí toca. Toca hablar del partido.

En un escenario donde se ha derrumbado el PP, donde la izquierda ha sido mayoría, muchos de los que confiaron en nosotros han decidido no votarnos y votar otras opciones. Han decidido que otros podrían defender mejor un Estado del Bienestar que se había construido con el PSOE en el Gobierno.

Hablo de sanidad pública universal y gratuita, educación pública, la universalización de las pensiones, la dependencia…. Hemos perdido la confianza de la población desde las elecciones europeas anteriores. Nos han dejado dos millones y medio de personas. Personas que esta vez han decidido que el cambio no pasaba por nosotros y, aunque es verdad  (lo hemos visto también en estas elecciones), no basta con decirles que sólo con nosotros gana la izquierda al PP.

Así que toca arreglar el instrumento. Convertirlo en útil para los retos del siglo XXI. Entender que para un partido de izquierdas son imprescindibles otros métodos y otras formas. Es ya insoslayable que cambiemos las antiguas estructuras. No vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Y otra generación debe asumir esos retos.

Es el momento de cambiar las cosas de verdad.

Creo que fue un paso asumir sin paliativos la derrota electoral, no inventar cálculos, ni refugiarse en excusas. Es loable que Rubalcaba, como secretario general, haya asumido toda la responsabilidad y haya comunicado que se va.

Pero no es verdad que esta situación pueda enmendarse con un Congreso a la vieja usanza y un cambio de caras. Esto va de otra cosa. Esto va de abrir espacios de participación y codecisión, de cambiar el modo de hacer las cosas, de reconciliarnos con nuestros valores, de dar respuestas a  la ciudadanía, de no esperar más para atender a aquellos que necesitan de LA POLÍTICA, de construir esas respuestas juntos… de hacer útil LA POLÍTICA.

Me parece  un error no haber convocado  primarias abiertas antes que el Congreso. Pero una vez convocado el Congreso, es imprescindible contar sin supervisión, sin intermediarios, con los militantes de los que hablaba al principio y que sin duda no necesitan que nadie les tutele.

Es imprescindible estar a la altura de nuestros militantes. Y eso significa no dirigirles. Ni inventar artimañas para que parezca que les escuchamos pero sólo un poco. Se trata no sólo de darnos voz, sino de hacer que decidamos directamente. No se trata de liderarnos, se trata de liderar juntos para hacer un proyecto histórico de país.

El PSOE tiene mucha historia, una historia de la que nos sentimos orgullosos y orgullosas pero, como dice Eduardo Madina, “si tengo que mitificar algo, es la generación que está por venir”.

Patricia Hernández es diputada socialista en el Congreso

En Twitter es @PatriciaHdezGut

 

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