dom. Mar 24th, 2019

El ocaso de un cacique

Hasta hace unos años, solo quienes contasen con una imaginación propia del surrealismo mágico eran capaces de anticipar el ocaso del digno sucesor de los condes de La Gomera: Casimiro Curbelo. Décadas al frente del Cabildo acreditan su gestión como la mejor muestra que podamos encontrar en las islas -y hay muchas- de una estructura caciquil para mantenerse en el poder y beneficiarse de todos los privilegios que conllevan los cargos públicos. Su habilidad para presentar el dinero de todos como favores personales y su capacidad para convertir a los ciudadanos en súbditos agradecidos por la generosidad del señor, es reconocida por partidarios y detractores. Su partido, satisfecho con los sucesivos éxitos electorales, lo convirtió en uno de sus más importantes dirigentes, con capacidad de poner a sus fieles en los máximos órganos del Partido Socialista Canario. Es un auténtico profesional de la política, única actividad laboral en la que jefe de los socialistas gomeros acumula trienios y, además, los cobra. presidente del Cabildo, senador y parlamentario autonómico, son los cargos electos que ha llegado a ejercer simultáneamente este señor. Por supuesto, la hazaña de tener un trabajo en La Gomera, otro en Santa Cruz de Tenerife y el tercero en Madrid, ha sido por las mejoras de la comunicaciones bajo su mandato. Gracias a ocupar tantos cargos, tiene mucha capacidad de influencia en los círculos de poder, en los que realmente se toman las decisiones, y eso le permite conseguir “favores” para la Isla, con la consiguiente alegría y agradecimiento de una parte de sus paisanos.

¿Cómo es posible que este paradigma del cacique esté perdiendo las riendas? Y lo más importante ¿La posible sustitución del Secretario General de los socialistas gomeros supondría la recuperación de los valores democráticos por parte del partido socialista? No lo parece, el ocaso definitivo de Casimiro Curbelo todavía puede prolongarse en el tiempo. El líder de los socialistas canarios, el vicepresidente del Gobierno y consejero de Educación José Miguel Pérez, negó que se haya creado una gestora en la isla colombina “porque para ello tendrían que haber dimitido la mayoría más uno y esto no está contrastado”. (La negrita es mía) ¿Cómo que no está contrastado? ¿Es que no saben contar? La operación es bien sencilla, solo tienen que sumar los dimisiones y comprobar si superan la mitad más uno, es algo muy fácil de corroborar. Pero el responsable de los socialistas canarios no necesita concretar nada para decidir que: “la dirección insular de La Gomera sigue funcionando tal y como salió en su día del mandato congresual.” ¿Qué patochada es esa? No puede seguir funcionando tal y como salió del congreso insular porque un número (siete de doce según las informaciones periodísticas) no contrastados (?) de miembros ha dimitido, y, por otro lado, no sabe (¿) si son suficientes para acarrear el cese del Secretario General según establecen los estatutos de su partido. Que este portento de la política, que ha conseguido -y este es su mayor mérito político- convertir las peleas internas (con expulsiones, recursos en los juzgados, destituciones o imposición de gestoras) en acontecimientos mediáticos, tenga como única receta proponer trabajo y dialogo con todos, y añadir que “el primer responsable orgánico de La Gomera va a seguir con buena actitud para este diálogo.” Es algo que suena a tomadura de pelo.

Desaparezca o no el actual cacique de la Gomera, lo que si parece claro, es que el PS no tiene la más mínima intención de desmontar la estructura sobre la que pivota su hegemonía electoral. Es más, el presidente socialista de El Hierro, otro de los díscolos, ha dicho que el problema está en la Secretaría General del partido cuya gestión califica de deficiente. Por el contrario, se ha mostrado confiado en que Casimiro Curbelo, al que define como un político de ¡acreditado prestigio!

No es un problema que afecte exclusivamente al partido y a sus militantes, son todos los residentes en la Isla los que se ven afectados por la crisis de un partido que gestiona la mayoría de las instituciones insulares y ostenta la mayoría de los cargos electos. Pero nada sabemos de las causas de la pelea, si los dimisionarios representan otra manera de entender y ejercer la política o, por el contrario, se trata simplemente de un quítate tú para ponerme yo. De nada informan porque, según su máximo líder, lo importante para ellos es centrarse en captar votos para las próximas elecciones. Está claro, estos socialistas solo defienden sus bien remunerados cargos, por eso apoyan al cacique que les asegura los votos de muchos gomeros agradecidos por las “dádivas” de su señor.

 

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