mar. Feb 19th, 2019

Radio San Borondón: La Pirenaica canaria

ImageMi padre, por aquellos tiempos teniente de la Policía Armada y de Trafico y uno de los pocos supervivientes de la gesta del Teniente de la Guardia de Asalto Alfonso Gonzalez Campos, que ordeno a la guarnición del cuartel de Santa Cruz de Tenerife a salir a defender la legalidad vigente en aquel 18 de julio de 1936 contra de los militares golpistas, que fue represaliado con dos años de cárcel en Paso Alto y Fayfe, era un asiduo oyente de Radio Independiente de España, llamada popularmente La Pirenaica ya que emitía “detrás de los Pirineos”.

Yo diría, aunque no lo puedo asegurar, que mi padre fue colaborador en la sombra de aquella emisora que relataba, desde el destierro, todo cuanto pasaba en la España negra dominada por las huestes de Franco.

La Pirenaica era una emisora de radio prohibida por el régimen, todas las noches, las furgonetas wolkswagen de la policía, los conocidos como grises, con la antena desplegada recorría los barrios de la periferia de Barcelona intentando descifrar los receptores de radio frecuencia que estaban conectados en el dial de emisión de la radio revolucionaria que pertenecía a los enemigos del Estado y en contubernio con el comunismo leninista y marxista y la masonería internacional. Recuerdo que era casi imposible sintonizar La Pirenaica, las interferencias provocadas por los técnicos del Regimiento de Ingenieros ensordecían las voces de los locutores, de tal forma que tenían que estar cambiando de sitio la antena del receptor para burlar la señal que emitían los esbirros del sistema.

Esto que les acabo de relatar para algunos de ustedes conocido, a los jóvenes y menos jóvenes de la España de la “democracia” les parecerá algo referente a un pasado triste y negro donde las libertad de expresión, de opinar libremente era motivo de juicio sumarísimo y prisión de 10 a 15 años y según el Consejo de  Guerra que te juzgaba podías amanecer en el paredón de la cárcel con 12 tiros en el cuerpo y uno de gracia en la cabeza.

38 años después de desterrar a la España de Franco, la nueva dictacracia sigue haciendo lo mismo con los medios de comunicación no afines a la consignas de partidos políticos y gobierno estatal o autonómico.

El caso de Radio San Borondón, emisora del pueblo canario, es una de las pocas que emiten en libertad, libre y espontáneamente acuden a manifestaciones de todo tipo, trasladan al oyente las penurias de una población cada vez más empobrecida y denostada. Denuncia las tropelías y corrupción de una banda de mafia al mejor estilo siciliano, donde 10 familias se reparten el 80% de la riqueza del pueblo, donde campean los gánster de cuello blanco y rolex con el apoyo de una Justicia inexistente por obsoleta y tardía.

Los componentes de Radio San Borondón tienen mucho parecido a aquellos antiguos habitantes de Numancia, por los años que llevan de asedio y continuo chantaje para que dejen de emitir. El esfuerzo numantino de la plantilla de trabajadores de la voz del pueblo se merece, no sólo el respeto de la audiencia (quizás sea la emisora con más oyentes en prime time, se calcula en más de 100.000 personas en todas las islas que conectan en horario de 13:00  a 15:00) sino el homenaje sincero de todos aquellos que estamos involucrados en conseguir una sociedad más justa y solidaria.

Acallar la voz de Radio San Borondón no será tarea fácil, ni sancionando con multas millonarias, ni ensordeciendo su dial, conseguirán acallar la verdad. Somos muchas las personas, la gente del pueblo canario las que estamos comprometidos en seguir llevando la antorcha encendida de la libertad en las ondas.

Joaquín Hernández

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